A mi Olivia con amor..
Creo que fue un 17 de Diciembre de 2010. Todavía resonaba en mi cabeza el saludo final de la profesora de Opinión Pública, "Felicitaciones Basquez, su examen fue muy bueno, está aprobado", la última materia estaba aprobada.
Volví a casa, donde Naty me estaba esperando para brindar y conocer la noticia. Me acuerdo que llegué y nos abrazamos mucho, le dije que por fin me había sacado la mochila de la facultad y ese día me jure y perjure no volver a hacer nada que no quiera. Si iba a estudiar, sería algo que yo deseara con el corazón.
Después empezó a llegar la banda para los festejos, mientras se preparaban los Cubatas y un sabor dulzón perfumaba el ambiente, el teléfono sonó. Era la Tía Lety desde España, me felicitaba, yo creía que por la recibida, pero me hablaba de tu mamá, de mi Agustina... Mi cabeza no llegó a procesar toda la información, pero empecé a sentirte cerca... Algo me venía venir...
Al rato Teléfono otra vez, con un poco de delay, tu mamá estaba al teléfono, casi llorando, diciéndome felicitaciones dobles... Recibido y Tío, todo el mismo día...
Me costó mucho asimilarlo todo. Esa noche no pude dormir.
Siempre te pensé y te soñé... Como sería, lo difícil que iba a ser estando vos y tus papás tan lejos.
Desde antes de saber de vos, me imaginaba llevándote a pasear, a caminar por el parque, al cine o simplemente tenerte en brazos.
La vida nos fue llevando para diferentes lugares, cada uno va formando su historia y su propio camino. Todavía me acuerdo de la cara de susto de tu papá cuando lo conocí en DF, en ese viaje que terminó cambiando la vida y el camino de tu madre. Seguramente así tenía que ser. Por alguna razón mágica creo que las personas se van cruzando y reconociendo. Quizá de otras vidas...
Hago paréntesis y se lo dedico a tu padre. Siempre me dio la sensación de esos buenos tipos, llenos de buena vibra. Me gusto desde el primer día cómo trataba a tu mamá. Creo que eso me dio la tranquilidad de volverme y dejarla sola en DF. Sabía que ya tenía quien la protegiera y la quisiera como yo quería.
Yo ahora te escribo desde Villa de Leyva, un pueblo en la montaña, a 3 horas de Bogotá... En el camino conoceré gente, culturas, ciudades.
Deseo con todo mi corazón que tu mamá no deje que se pierdan nuestras raíces. Quiero verte tomando mate, mirando fútbol (con la de Boca obvio, porque si sos mi sobrina, sos de primera) y comiendo tira de asado.
Pero mucho más deseo que seas feliz, que seas todo lo que quieras ser y que seas libre. Que respetes a todos por igual, sin distinción de raza, religión, nacionalidad o sexualidad.
Espero que cuando seas más grande no existan más las dictaduras, ni esta sociedad tan contaminada por lo material, donde lo más importante es lo que tenés o no lo que sos.
Ojalá que la vida te haga tan multimillonaria, que sólo tengas millones de amigos y millones de atardeceres para disfrutar, millones de momentos mágicos para guardar en tu memoria y millones de abrazos de tu Tío que te ama muchísimo y que siempre va a estar ahí o allá o en algún lugar, donde prestarte la oreja cada vez que la necesites.
Te dejo por último estas palabras del maestro Eduardo Galeano y te pido que nunca dejes de brillar, ni de arder con tu fuego eterno... Que nunca se apague la llama...
FUEGUITOS…
“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso – reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. “
Pura Vida y Buena Vibra para vos Oli,
Con los ojos llenos de lágrimas y el corazón que explota de amor...
El Tío Juan