Hacia mucho que no tenía nada para decir, la historia de haber trabajado de marinero me la reserve un poquito.. Me la voy a tener guardada para mis nietos...
Hoy siento que tengo para decir y me dí cuenta que estaba un poquito estancado, normal en cualquier proceso de aprendizaje de vida y que uno percibe que no todos los días son una fiesta.
Desde Taganga que no sentía esta felicidad. Isa se había ido para Medellín y yo iba camino a Cartagena.
Llegué a Cartagena, ciudad linda y fea, alegre y triste, construida de espaldas al pueblo, un montaje para los turistas.
No estaba feliz acá, mucho trabajo pero poco disfrute, asique me voy para Medellín, a trabajar, a disfrutar de Isa, a disfrutar de todas las cosas lindas que tiene esa ciudad.
Las cosas lindas que me dió Cartagena es a su gente y a toda la gente que he conocido.
Una noche nos quedamos hasta las 4 am hablando con Gregory, de profesión escritor de malas novelas según él, de lo cuál descreo, pero reconozco la modestía y acepto.
La cabeza de ese señor es enorme, nos paseamos por todos los temas. Economía, política, historia, arte, cine, amor, de lo que quieran.
Me contó una historia que creo, marco muchas cosas en mi, cosas de las que hacen pensar, de las que se sienten.
La mañana del 9 de setiembre de 2001, el estaba durmiendo en su departamento, en el DownTown de New York cuando una explosión y el temblor posterior lo despertó. Miró por la ventana y divisó un hueco en la primera torre y el fuego creciendo. Un minuto después la mujer lo llama por teléfono y le alcanza a decir, "we are burning alive", "Nos estamos quemando vivos", inmediatamente después se cortó la comunicación y ya nunca más volvieron a hablar.
Katherine, falleció ese día en el choque del primer avión, nunca más pudo hablarle, ni siquiera despedirse. Me costaba mucho entender realmente el dolor que habrá sentido. Mi cabeza por dentro no comprendía como la muerte de ella había sido su despertador. Me dieron inevitables ganas de soltar alguna lágrima, abrazarlo, no sé, me quedé helado.
Me dice que después de 6 años pudo despertarse un día sin lágrimas en los ojos. Y mí cabeza sigue sin tomar dimensión real de lo que me cuenta.
Pero me dejo pensando, si no nos despertamos, si no vivimos la vida como si fuese el último día, si no disfrutamos de cada momento de felicidad. Si no podemos jugar con los niños, mirar las estrellas o simplemente escuchar el viento. si no podemos mirar dentro nuestro y seguir nuestra intuición, nuestro don de fluir. Si no somos capaces una vez en la vida de tomar la elección correcta. Seguir los caminos que tengan corazón, diría Don Juan en sus enseñanzas. HAY QUE DESPERTARSE, eso me quedó claro, seguir abriendo los ojos.
Días después leí una historia que me gustaría contarles:
Se dice que un maestro budista iluminado estaba sentado una tarde a la orilla de un río, disfrutando del sonido del agua, del sonido del viento que pasaba a través de las hojas. Se le acercó un hombre y le preguntó:
-¿Puedes decirme en una sola palabra la esencia de tu religión
El maestro permaneció callado, en silencio absoluto, como si no hubiera oído la pregunta. El hombre insistió:
-¿Estás sordo o qué?
El maestro dijo:
-He oído tu pregunta y la he respondido. El silencio es la respuesta. He permanecido en silencio. Esa pausa, ese intervalo, era mi respuesta:
El hombre dijo:
-No puedo entender una respuesta tan misteriosa. ¿No puedes ser un poco más claro?
Entonces el maestro escribió en la arena con el dedo la palabra
«Meditación» en letras pequeñas.
-Eso puedo leerlo -dijo el hombre-. Esto es algo mejor que lo del principio. Al menos tengo una palabra sobre la que reflexionar. Pero ¿no puedes decirlo un poco más claro?
El maestro volvió a escribir «MEDITACIÓN», pero esta vez en letras más grandes. El hombre se sentía un poco incómodo, desconcertado, ofendido, irritado.
-¿Otra vez escribes «meditación»? ¿No puedes decírmelo más
claro?
Y el maestro escribió en letras mayúsculas muy grandes «MEDITACIÓN».
-Me parece que estás loco -dijo el hombre.
-Ya he descendido mucho -dijo el maestro-. La primera respuesta era la respuesta correcta, la segunda no era tan correcta, la tercera estaba aún más equivocada, la cuarta era ya muy incorrecta... porque cuando escribes «MEDITACIÓN» en letras mayúsculas, creas con ello un dios.
Por eso la palabra Dios se escribe con D mayúscula. Cada vez que quieres que algo sea supremo, definitivo, lo escribes con mayúscula.
-Ya he cometido un pecado -dijo el maestro. Borró todas las palabras que había escrito y dijo-: Por favor, escucha mi primera respuesta. Sólo con ella te he dicho la verdad.
El silencio es el espacio en el que uno despierta, y la mente ruidosa es el espacio en el que uno permanece dormido. Si tu mente continúa parloteando, estás dormido. Si te sientas en silencio, si la mente desaparece y puedes oír el canto de los pájaros y no hay mente en tu interior, un silencio... este silbido del pájaro, este gorjeo, y ninguna mente funcionando dentro de tu cabeza, silencio total... entonces la conciencia aflora en ti. No viene de fuera, surge dentro de ti, crece en ti. Por lo demás, recuerda: estás dormido.
Fuente: Prólogo del libro "Conciencia. La clave para vivir en equilibrio". Osho -¿Puedes decirme en una sola palabra la esencia de tu religión
El maestro permaneció callado, en silencio absoluto, como si no hubiera oído la pregunta. El hombre insistió:
-¿Estás sordo o qué?
El maestro dijo:
-He oído tu pregunta y la he respondido. El silencio es la respuesta. He permanecido en silencio. Esa pausa, ese intervalo, era mi respuesta:
El hombre dijo:
-No puedo entender una respuesta tan misteriosa. ¿No puedes ser un poco más claro?
Entonces el maestro escribió en la arena con el dedo la palabra
«Meditación» en letras pequeñas.
-Eso puedo leerlo -dijo el hombre-. Esto es algo mejor que lo del principio. Al menos tengo una palabra sobre la que reflexionar. Pero ¿no puedes decirlo un poco más claro?
El maestro volvió a escribir «MEDITACIÓN», pero esta vez en letras más grandes. El hombre se sentía un poco incómodo, desconcertado, ofendido, irritado.
-¿Otra vez escribes «meditación»? ¿No puedes decírmelo más
claro?
Y el maestro escribió en letras mayúsculas muy grandes «MEDITACIÓN».
-Me parece que estás loco -dijo el hombre.
-Ya he descendido mucho -dijo el maestro-. La primera respuesta era la respuesta correcta, la segunda no era tan correcta, la tercera estaba aún más equivocada, la cuarta era ya muy incorrecta... porque cuando escribes «MEDITACIÓN» en letras mayúsculas, creas con ello un dios.
Por eso la palabra Dios se escribe con D mayúscula. Cada vez que quieres que algo sea supremo, definitivo, lo escribes con mayúscula.
-Ya he cometido un pecado -dijo el maestro. Borró todas las palabras que había escrito y dijo-: Por favor, escucha mi primera respuesta. Sólo con ella te he dicho la verdad.
El silencio es el espacio en el que uno despierta, y la mente ruidosa es el espacio en el que uno permanece dormido. Si tu mente continúa parloteando, estás dormido. Si te sientas en silencio, si la mente desaparece y puedes oír el canto de los pájaros y no hay mente en tu interior, un silencio... este silbido del pájaro, este gorjeo, y ninguna mente funcionando dentro de tu cabeza, silencio total... entonces la conciencia aflora en ti. No viene de fuera, surge dentro de ti, crece en ti. Por lo demás, recuerda: estás dormido.
Espero que hayan disfrutado esto que quería compartir con ustedes. Nos seguimos leyendo.
Abrazos para todos y cada uno.
Subansé a la ola y a surfearla.
Pura Vida
Pura Vida
Yuyi - 13 de febrero de 2012 - Cartagena de Indias, Colombia
Mi humilde homenaje al gran Flaco Spinetta... Aunque no soy creyente, Yo Rezo por Vos... Buen Viaje flaco, nos vemos del otro lado...
Y me encendí de amor
Y quemé las cortinas
Y me encendí de amor, de amor sagrado.
Y entonces rezo.
Rezo, rezo, rezo, rezo por vos.