martes, 20 de septiembre de 2011

Medellín, reconciliación y después...

Empezamos como raros, mirándonos de costado.
Pasaron 12 días  y lo único que tenía en la cabeza era la idea que entre Medellín y quien suscribe no había piel, no había feeling. Al margen de la amabilidad de la gente y la belleza de la ciudad yo me sentía incómodo, como quién supone que está caminando por la vereda incorrecta.
Empecé a trabajar en un bar que no me gustaba mucho asíque decidí dejar de trabajar ahí, Por Qué? Simplemente porque la confianza que estoy teniendo en mí mismo me hacía creer en que iba a conseguir otro, asique sólo tuve que salir a patear la calle de nuevo, bar por bar, hablando con la gente hasta alguien me invitara a trabajar en local. Al octavo bar recorrido me cruzo con Julio, administrador de T bar, quién me dice que necesita un barman que el viernes me toma una prueba. Contento con la noticia, me voy al famoso Carlos E. Restrepo, barrio de la ciudad en donde se juntan los hippies, rastas, artistas callejeros a compartir un buen rato antes de volver a sus hogares.
Habíamos conocido a Isabel el martes anterior en el eslabón prendido y habíamos quedado en volver a hablar porque quería llevarme a conocer un bar de tango en una de las zonas más tangueras de Medellín, el barrio Manrique.
Al martes siguiente la llamo para organizar y me dice que nos vemos en la plaza del Carlos E.,
Llego como a las 18.30 y aprovecho para saludar a Pablo, el argentino de Hurlingham que tiene el resto a la vuelta, hacemos unos mates y a las 7 me encuentro con Isa.
Me presenta a su gente, formamos una ronda y nos ponemos a charlar mientras Pablo se encarga del armado. Después de algunas cervezas me invitan a irnos para El Eslabón de nuevo a seguir tomando unas chelas y bailar un poco de salsa y son cubano.
Se va pasando la noche y el cuerpo empieza a sentir los efectos y el desgaste de un día agitado, entonces me dispongo a irme a dormir con la promesa de regresar al día siguiente al parque para una bicicleteada por la ciudad.
Bajo el lema más amor y menos motor una banda de 200 bicicletas más o menos nos preparamos para recorrer los barrios de la ciudad en bici.
Tenemos tiempo para un rato, asique nos sentamos a tomar una cerveza en el pasto, mientras me pongo a charlar con Daniel. Me pregunta por mi historia, por mi viaje y empieza a contarme que volvió hace 20 días de viajar por Colombia en bicicleta, que es tatuador y que piensa instalarse un tiempo en Medellín en casa de su familia antes de arrancar para algún lado de nuevo. Los dos nos sentimos identificados y la buena vibra se siente en el aire. Dani me dice que le gustaría tatuarme algo para que me acompañe en este viaje y yo no encuentro motivo para negarme. Quedamos en encontrarnos al otro día en el metro para ir juntos a su casa para realizarlo.
Empieza la ciclada, recorremos la ciudad, los autos tocando bocinas, la gente con sombreros, silbatos, cantando más amor y menos motor. La experiencia es alucinante, la energía que se siente, la buena vibra en el aire es una locura, 200 bicis rodando juntas, por donde sea, es lo que menos importa, mientras sigo documentando todo con la cámara, filmando y sacando fotos a todo lo que puedo, sintiéndome parte de un grupo de limados, de idealistas que sueñan con vivir mejor, en paz, con respeto y amor hacia los demás formando una unidad inquebrantable.
Está por terminar la vuelta y la gente se empieza a dispersar mientras mis cuadriceps se están prendiendo fuego literalmente. No aguanto más y necesito parar a elongar antes de acalambrarme.
Por fin llegamos a Carlos E. y me quiero matar de sólo pensar que tengo que volver en bici hasta lo Edwin.
Nos tiramos en el pasto a tomar algo mientras los músculos tratan de relajarse. Confirmamos el tatuaje para el próximo día mientras Isa pide permiso para asistir al evente ya que nunca vió a nadie hacerse un tatuaje y obviamente su presencia siempre es bien recibida.
Llego a la Estación tricentenario del metro y Dani no aparece por ningún lado. Lo habían llamado para hacer un tatuaje y como no tenía mi fono (que no tengo) no pudo avisarme pero le digo que tranquilo, me siento a leer en un banco mientras espero que aparezca por ahí. Cómo a las 5 alguien grita "Perro Argentino", me doy vuelta y lo veo a Dani bajando de su cicla. Nos saludamos y empezamos a caminar para su casa.
Llegamos a un barrio muy lindo, humilde, la gente en la calle, en las veredas sentados, tomando cerveza, mirando de costado al extranjero que viene caminando. Llegamos a la casa y mientras prendía una vela nos pusimos a charlar de la vida, de sus cosas, de como los caminos van abriéndose cuando uno realmente los desea. me metí a internet para mostrarle lo que quería tatuarme mientras el va sacando la idea y el diseño.
PAZ AMOR UNIDAD & RESPETO era el mensaje que me había dejado la noche anterior y era el tatuaje que quería hacerme antes de salir de Buenos Aires. Quiere agregarle una Flor de loto y a mi me gustó la idea.
Estabamos por empezar cuando llamo Isabel que estaba con José en el metro. Paramos las rotativas y nos fuimos hasta la estación a buscarlos.
Ya instalados de nuevo, tomando unas cervezas, se empieza a gestar mi primer tatuaje viajero.
2 horas después el mensaje y la energía queda sellada en mi piel, Dani me agradece por permitirle tatuarme, yo devuelvo la pared diciendo que su arte viaja conmigo de ahora en adelante al igual que su amistad.

De vuelta en casa de Edwin pensaba en los pequeños momentos, en los buenos y pequeños momentos que hacen diferente la vida. Ir conociendo gente, aprendiendo de todos y cada uno.
Cuando nos fuimos Isa me contó que Dani se había hecho famoso unos meses atrás cuando participó de un reality (expedición Robinson). Me pareció un gesto tan bobo pero a la vez tan representativo que no me contara nada. La humildad y la sencillez de este pibe me enseñaron. Hablar menos y hacer más. No importa quién sos o qué tenés, a la larga lo único importante es ser.

Después de 78 días nos reconciliamos, Medallo va dejándose querer y yo le voy soltando la mano a Bogotá, aunque siempre seguirá en mi alma y en mi corazón.

Sigo buscando, sigo viajando y sigo aprendiendo.
Como dicen Los Pericos:


Sin cadenas sobre los pies
me puse a andar
hace tiempo quise encontrar
el camino
Nada escapa, nada muere,
nadie olvida, eso lo sé. 



En busca de historias felices
Felices serán el día en que pisen firme.
 


Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura Vida

Yuyi - 20 de setiembre de 2011

jueves, 8 de septiembre de 2011

Próxima Estación Medellín.... Próxima Estación Esperanza...

Tato me prometió la despedida más grande de todas, para que siempre tenga ganas de volver.
Salimos para La Vega, como a hora y media de Bogotá, llegamos y la cosa ya estaba armada, cerveza enfriandosé, la carne para el asado en el congelador y la música timidamente empieza a marcar el ritmo.
La finca queda en la cima de una montaña literalmente, el paisaje es increíble, y cuando la noche avanza y la luna ilumina todo el horizonte lo es mucho más.
Entendiendo que todos iban a tomar aguardiente, me moví con inteligencia las horas previas. Quería pasear en bici y me decidí por comprar un Ron Flor de Caña 4 años, para matizar la noche con un poco de música y montaña.
Pasan las horas, la ronda siempre se arma alrededor del fuego, todos toman aguardiente, yo prefiero ser fiel a mi Cuba más libre que nunca, 3/4 y buena música y el amanecer se empieza a notar en el horizonte. Que lindo es el cielo al amanecer!! como diría Sabina, "benditas horas que mezclan al borracho y al madrugador", todos se fueron a dormir, yo tenía cuerda para rato, asique me senté en una reposera a contemplar el infinito que se iba tiniendo de amarillo.
Se hacen las 10, pasan las 11 y a las 12 empiezo a preparar la carne para el asado que voy a concretar horas más tarde. El fuego está prendido asique solo queda reorganizar y echar carbón.
20 chorizos, 1 lomo entero y unos bifes de churrasco acompañados por unas papas a la parrilla empiezan a chillar al son de las brazas. Voy hasta la cocina y las primeras caras se dejan ver. Noche dificil y de resaca para los dormidos, yo todavía no me acosté asique el envión ayuda. Descorcho un Las Moras Malbec cosecha 2009, me cuelgo de alguna rama y sigo preparando la comida. Después de comer y con cuerpo y alma fusilados me acuesto, sólo aguanto 2 horas acostado. me levanto y empezamos a preparar todo para la vuelta.
Llegamos a las 7 de la tarde a Bogotá, prendo la tele y Boca le gana a Newells 1 a 0. Tiempo para una hamburguesa y acostarse a dormir.
Martes 6 am, suena el despertador, tiempo de empezar a marchar. Me baño, termino de armar la mochila y me conecto para dejar el parte por si pasa algo en la ruta.
Me despido de Ana, de Pablo, de la Mona, de la casa, que fueron mi familia más de 40 días, que me trataron con amor y respeto cada uno de los días que compartimos, insisten que es una locura viajar a dedo por Colombia, yo creo en la gente, siempre y en todos lados.
Llego a un peaje, tiro la mochila al costado, me siento en la banquina a prender velas para que el viaje sea acompañado. Después de 13 horas, 1 auto, 2 camionetas, 1 buseta y un camión llego a Medellín a las 11 de la noche. Hablo con Edwin, me viene a buscar a una estación y nos vamos para su casa.
Después de las presentaciones y de hablar de cuanto le gusto Buenos Aires y Arrecifes, me confiesa que si por algo me recibe en su casa es por el trato que le dieron en Argentina, Pali, Naty, las hermanas Ortigoza, la Doctora (por la Mondi). Llegamos a la casa, me baño y a las 12 estabamos en un bar tomando una cerveza. Música en vivo, la salsa y el ska suenan a pleno y la banda suena de puta madre. El lugar se llama "El Eslabón prendido" queda en pleno centro, sería como San Telmo o Congreso en Capital.
Necesitaba respirar un poco del ambiente under, necesitaba hippies, necesitaba lugares chiquitos y relajados, donde el humo es más espeso y la gente no mira para ver a quien tiene al lado. Bailamos un rato de salsa pero el cansancio me empieza a pinchar los gemelos, se hizo la hora de descansar porque al otro día quiero salir a pasear.
Nos pasamos el miércoles recorriendo lugares, paseando en Metro hasta que me doy cuenta el barrio en el que estoy viviendo. Casi como obra del destino, como dandome la bienvenida para sentirme más cerca. Vivo en Floresta, a 5 cuadras de la estación. Me acuerdo de los asados en lo Wil, en los viajes a la cancha con el vasco, en las visitas al peludo.
El jueves me decidí a caminar la zona de bares para ver si había trabajo, después de 5 bares me cruzo con Tadeo, un tipo macanudo, con cara de chanta, de esos buscas de la vida. Le cuento mi historia, me pregunta que se hacer, le contesto que lo que necesite, entonces me mira y me dice "preparame un mojito, pedile a la chica esa todo lo que necesites. Ron, azúcar, hierba buena y soda es todo lo que necesito. Le pido un macerador y me dice que no tienen, asique agarro una cuchilla por la hoja de acero con un trapo y empiezo a macerar con el mango. Lo prueba, me mira, y dice "está muy bueno, podés venir a las 5 a trabajar", le contestó que sí voy a casa me cambio y vuelvo a la hora pautada para hacer una prueba que resulta salir de primera y me dicen que vuelva viernes y sábado.
Cuando estaba en Bogotá no tenía muy claro porque me iba de un lugar donde había recibido tanto cariño y donde había hecho muchos amigos. No lo tenía claro pero sabía que algo me llama a seguir viajando, a seguir conociendo gente. Se que hay algo para mí en algún lugar y hacia ese lugar estoy yendo. No se donde es ni cuanto tardaré en llegar. Llegaré algún día a encontrarlo? Tampoco lo sé. Algunos le dicen destino, otros dicen que una persona va en cada una de las vidas cruzándose con gente, reconociéndose, en los gestos en las miradas. Yo creo que cuando uno fluye la vida misma te va llevando.
Estoy leyendo "Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sábato, en el libro habla del destino y dice: "El destino no se manifiesta en abstracto, sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera".
Destino, coincidencia, reencuentros de vidas pasadas, como sea yo espero siempre que la vida me sorprenda o como diría mi amiga flora, yo dejo que la vida me despeine.
Pase lo que pase, sea como sea, próxima estación Esperanza...
Pase lo que pase, sea como sea, A tu Manera...

Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura vida

Yuyi - 8 de setiembre de 2011