Tato me prometió la despedida más grande de todas, para que siempre tenga ganas de volver.
Salimos para La Vega, como a hora y media de Bogotá, llegamos y la cosa ya estaba armada, cerveza enfriandosé, la carne para el asado en el congelador y la música timidamente empieza a marcar el ritmo.
La finca queda en la cima de una montaña literalmente, el paisaje es increíble, y cuando la noche avanza y la luna ilumina todo el horizonte lo es mucho más.
Entendiendo que todos iban a tomar aguardiente, me moví con inteligencia las horas previas. Quería pasear en bici y me decidí por comprar un Ron Flor de Caña 4 años, para matizar la noche con un poco de música y montaña.
Pasan las horas, la ronda siempre se arma alrededor del fuego, todos toman aguardiente, yo prefiero ser fiel a mi Cuba más libre que nunca, 3/4 y buena música y el amanecer se empieza a notar en el horizonte. Que lindo es el cielo al amanecer!! como diría Sabina, "benditas horas que mezclan al borracho y al madrugador", todos se fueron a dormir, yo tenía cuerda para rato, asique me senté en una reposera a contemplar el infinito que se iba tiniendo de amarillo.
Se hacen las 10, pasan las 11 y a las 12 empiezo a preparar la carne para el asado que voy a concretar horas más tarde. El fuego está prendido asique solo queda reorganizar y echar carbón.
20 chorizos, 1 lomo entero y unos bifes de churrasco acompañados por unas papas a la parrilla empiezan a chillar al son de las brazas. Voy hasta la cocina y las primeras caras se dejan ver. Noche dificil y de resaca para los dormidos, yo todavía no me acosté asique el envión ayuda. Descorcho un Las Moras Malbec cosecha 2009, me cuelgo de alguna rama y sigo preparando la comida. Después de comer y con cuerpo y alma fusilados me acuesto, sólo aguanto 2 horas acostado. me levanto y empezamos a preparar todo para la vuelta.
Llegamos a las 7 de la tarde a Bogotá, prendo la tele y Boca le gana a Newells 1 a 0. Tiempo para una hamburguesa y acostarse a dormir.
Martes 6 am, suena el despertador, tiempo de empezar a marchar. Me baño, termino de armar la mochila y me conecto para dejar el parte por si pasa algo en la ruta.
Me despido de Ana, de Pablo, de la Mona, de la casa, que fueron mi familia más de 40 días, que me trataron con amor y respeto cada uno de los días que compartimos, insisten que es una locura viajar a dedo por Colombia, yo creo en la gente, siempre y en todos lados.
Llego a un peaje, tiro la mochila al costado, me siento en la banquina a prender velas para que el viaje sea acompañado. Después de 13 horas, 1 auto, 2 camionetas, 1 buseta y un camión llego a Medellín a las 11 de la noche. Hablo con Edwin, me viene a buscar a una estación y nos vamos para su casa.
Después de las presentaciones y de hablar de cuanto le gusto Buenos Aires y Arrecifes, me confiesa que si por algo me recibe en su casa es por el trato que le dieron en Argentina, Pali, Naty, las hermanas Ortigoza, la Doctora (por la Mondi). Llegamos a la casa, me baño y a las 12 estabamos en un bar tomando una cerveza. Música en vivo, la salsa y el ska suenan a pleno y la banda suena de puta madre. El lugar se llama "El Eslabón prendido" queda en pleno centro, sería como San Telmo o Congreso en Capital.
Necesitaba respirar un poco del ambiente under, necesitaba hippies, necesitaba lugares chiquitos y relajados, donde el humo es más espeso y la gente no mira para ver a quien tiene al lado. Bailamos un rato de salsa pero el cansancio me empieza a pinchar los gemelos, se hizo la hora de descansar porque al otro día quiero salir a pasear.
Nos pasamos el miércoles recorriendo lugares, paseando en Metro hasta que me doy cuenta el barrio en el que estoy viviendo. Casi como obra del destino, como dandome la bienvenida para sentirme más cerca. Vivo en Floresta, a 5 cuadras de la estación. Me acuerdo de los asados en lo Wil, en los viajes a la cancha con el vasco, en las visitas al peludo.
El jueves me decidí a caminar la zona de bares para ver si había trabajo, después de 5 bares me cruzo con Tadeo, un tipo macanudo, con cara de chanta, de esos buscas de la vida. Le cuento mi historia, me pregunta que se hacer, le contesto que lo que necesite, entonces me mira y me dice "preparame un mojito, pedile a la chica esa todo lo que necesites. Ron, azúcar, hierba buena y soda es todo lo que necesito. Le pido un macerador y me dice que no tienen, asique agarro una cuchilla por la hoja de acero con un trapo y empiezo a macerar con el mango. Lo prueba, me mira, y dice "está muy bueno, podés venir a las 5 a trabajar", le contestó que sí voy a casa me cambio y vuelvo a la hora pautada para hacer una prueba que resulta salir de primera y me dicen que vuelva viernes y sábado.
Cuando estaba en Bogotá no tenía muy claro porque me iba de un lugar donde había recibido tanto cariño y donde había hecho muchos amigos. No lo tenía claro pero sabía que algo me llama a seguir viajando, a seguir conociendo gente. Se que hay algo para mí en algún lugar y hacia ese lugar estoy yendo. No se donde es ni cuanto tardaré en llegar. Llegaré algún día a encontrarlo? Tampoco lo sé. Algunos le dicen destino, otros dicen que una persona va en cada una de las vidas cruzándose con gente, reconociéndose, en los gestos en las miradas. Yo creo que cuando uno fluye la vida misma te va llevando.
Estoy leyendo "Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sábato, en el libro habla del destino y dice: "El destino no se manifiesta en abstracto, sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera".
Destino, coincidencia, reencuentros de vidas pasadas, como sea yo espero siempre que la vida me sorprenda o como diría mi amiga flora, yo dejo que la vida me despeine.
Pase lo que pase, sea como sea, próxima estación Esperanza...
Pase lo que pase, sea como sea, A tu Manera...
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura vida
Yuyi - 8 de setiembre de 2011
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