lunes, 3 de octubre de 2011

Con el nombre como sello...

Me llamo Juan Manuel Basquez, yuyi, sushi, maiki o chino según mis amistades, Nací el 1 de noviembre de 1982. Hijo de Patricia Alejandra y Alfredo Luis, quienes me enseñaron a caminar con honestidad, fuerza y respeto. Llorón como ella y amante de la cocina como él, aunque nunca tendré su talento.
Hermano de María Agustina, la mujer más hermosa del mundo, a quien amo perdidamente aunque cada día nos digamos menos las cosas. Orgulloso tío de mi princesa Olivia, con su sonrisa que ilumina todo, con quien ya nos encontraremos a su debido tiempo.
Nací en Arrecifes, entre tanos y gallegos. Me acuerdo de cuando era chico, el gallinero en el fondo del patio, los perros, la higuera, la planta de moras en el alambre que limita la casa de Doña Josefina. De las noches en casa de la abuela Josefa comiendo milanesas con papas fritas y huevo frito, siempre con coca cola esperandomé en la heladera. La joyita de la abuela me decía, vá, me dice. Me acuerdo de afanarle limones al viejo Bertini y después vender la limonada, de los sábados y los partidos de basquet.
Una vez Héctor me preguntó que significaba ser amigo de mis amigos y no supe que contestarle. Con el tiempo aprendí a sacar mi propia conclusión. Aprendí a elegirlos y aceptarlos tal cual son, a entenderlos y respetarlos.
A mi poyito por enseñarme que para ser hombre se necesita algo más que un pito, al vasquito porque nunca tiene un No como respuesta, a Willy que me enseño que las cosas materiales son sólo cosas materiales, a Dami por estar cuando nadie estuvo, a Mati por abrirme las puertas de su casa y de su corazón, a Pepi porque es Pepi, porque es un Gentleman, porque lo admiro y respeto. A mis amigas, a Lis que la quiero con locura y mi hermana menor, con la oreja siempre lista, a Pau que no me alcanzan los perdones que le debo y sin embargo me sigue soportando, a Manu por su amor, a Marce por su sabiduría, a Laurita mi doctora preferida, mi compañera de estudio (que feliz me puso saber que ya sos la doctora Laura) a barbi, mi rubia hermosa, por hacerme creer y soñar.
A punto de llegar a mis 29 abriles o noviembres, la vida me ha demostrado que siempre fuí alguien horrible, un egoísta que creía que el mundo giraba alrededor de mi ombligo, pensando que mis verdades eran más válidas que las del resto o sintiendo que me las sabía todas.
Duele encontrarse con uno mismo, aunque mirar para adentro siempre permite crecer, sanar y evolucionar.
Sábato dice que una persona es algo más que su estatura, el color de ojos o la edad. Hay algo más intrínseco, de índole espiritual, los recuerdos, los sentimientos y las ideas. Plantea que es un despropósito tener nombre, porque es como un sello que después no podré quitarme, aunque cambie de ideas, de sentimientos o de formas de actuar, siempre me voy a llamar Juan Manuel Basquez.
De a poco voy disgregando mi Yo interior y todo mi entorno y mis contextos van cambiando.
No se si me siento el Juan Basquez del que me acuerdo, pero la mochila la sigo cargando. Ahora que no necesito mas máscaras, ni la de hijo, ni la de novio, ni la de barman o consultor en una empresa, nadie me observo, ni me controla, ni me exige, ahora que voy tratando de ser yo conmigo mismo.
Voy renaciendo, aprendiendo.
Necesitaba descargarme, sentirme más cerca de los que alguna vez pensaron que yo era un imbécil, probablemente tenían razón. De los que puedo haber decepcionado o lastimado, de los que esperaban algo de mí, perdón por no cubrir sus expectativas.

Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla
Pura Vida

Yuyi - 3 de Octubre de 2011 - Medellín


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