Llegué a Santa Marta un domingo como a las dos de la tarde. Apenas me baje del bondi busqué los teléfonos de los contactos que me había hecho Isa. Resulto que Juancho no atendía, asique lo llamé a Nano, un nativo de Santa Marta, que es bastante conocido y respeto en el lugar.
Lo primero que me dijo es anda para Taganga, ni lo dudes, me paso algunos contactos, que finalmente no usé, pero igual siempre sirven y partí a tomar la buseta que me subía a Taganga.
Es un lugar inceíble, una bahía rodeada de montañas, el pueblo es muy hippie, muchos artesanos, mucha gente que cayó acá cuando no se había puesto de moda y se quedó para siempre.
Es el caso de Mónica, una Argentina que salió en el 79´ al exilio durante el mandato de Videla.
Hija de una familia aristocrática de Neuquén, con un tío General y otro Coronel, me cuenta que en ese momento estaban viviendo en Olavarría viviendo y después de estar 3 veces presa por pertenecer a un centro de estudiantes, los padres la sacaron en avión para Perú y ahí se quedó sola a los 18 años, viviendo un año en Cuzco. Después pasó por Ecuador y finalmente años después entró en Colombia instalandosé en Taganga. Y dice textual "esto hace 2 décadas era otra cosa, después lo empezaron a descubrir los turistas y todo se fue de las manos".
El se fue de las manos tiene su historia. Ella se instaló en la montaña junto a los indios Kogys, una comunidad indígena que habita la región. Pasó veinte años con ellos, aprendió de ellos, fue maestra, médico y agricultora. conoce la lengua Kogy y la habla perfecto, tuvo sus hijos con los indígenas por parto natural y crió a sus hijos con el amor y la sabiduría que estas comunidades tienen. Pero pasó lo peor, llegó la guerrilla y se instaló en la zona y con ellos los paramilitares, y por lo tanto muchos de los habitantes de la comunidad bajaron a la ciudad en tanto que los indígenas migraron a otra parte de la sierra.
Algunas malas decisiones y otras cosas que ni el destino sabría explicar la llevaron a caer en el basuco (pasta base local), se la nota muy deteriorada, pero lo más lindo que me queda en nuestra charla, nuestra reunión de mate y sus hermosas poesías.
Una mañana me fuí a la playa cerca de las 8 de la mañana a meditar y hacer un poco de yoga, con mi mate bajo el brazo y un buen libro de Saramago, El camino del elefante, después de un par de horas y de nadar un rato me senté a tomar mate y se acerca un chico, John Freddy es el nombre, me pregunta si soy argentino, porque el venía viajando con 3 chicas argentinas y se la pasaban tomando mate, le digo que si y lo invito a sentarse y compartir unos verdes.
La historia es que estuvo viviendo un mes y medio con los indios en el Putumayo, una región en la frontera con Ecuador y Perú, muy cerca del Amazonas, conociendo su cultura y sus formas de vida. Fue ahí donde hizo su primera toma de Yagé, después de muchas charlas con los Taitas (máxima autoridad de la comunidad, el hombre sabio) y con algunos chamanes se decidió a probar medicina.
Su relato me dice fielmente que la planta y su sabiduría lo limpiaron y ayudaron a ver mejor la realidad, su realidad.
Después de 5 o 6 tomas de medicina la planta le habló y sólo le dijo Parque Tayrona, y aunque el estaba a dos horas de cruzar a Ecuador, armó su mochila y se vino para el norte. se cruzó todo el país porque muy en el fondo sabía que quedaba mucho por aprender.
Hoy está en Taganga trabajando con una fundación que brinda ayuda a los indios en la sierra y está esperando la chance para instalarse un tiempo en la sierra nevada.
De regalo me dejó un collar, hecho con un pedazo de madera de una planta de Yagé y atado con hilo de cañamo con la promeza de que me acompañará hasta mi toma de Yagé si alguna vez llega la llamada.
Yo sabía que cuando fuera el momento la sierra también me llamaría cuando tuviese algo para decirme, y así fue que después de hablar horas acerca de la sierra y las comunidades indígenas, sentí una corriente de energía que me corrío por el cuerpo y a no ser porque tenía mis gafas puestas, probablemente se hubiesen visto las lágrimas que se me cayeron. Si me preguntan porque, les digo que no lo sé, pero cuando volví a la casa me encontré con Kai, un chico de Medellín que trabaja llevando gente a la sierra como guía, que me dice que el 1 de noviembre tiene un ascenso con un grupo que viene de Bogotá, si me gustaría ir?. Mi cara en ese momento se transformó y le contesté "es el día de mi cumpleaños y nada me haría más feliz que pasar la noche durmiendo en la comunidad indígena, en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Asique el lunes partimos hacia la montaña, previo paso por la Guajira para comprar caracoles y otras cosas para llevar a la comunidad, ya que ellos lo utilizan tanto para comer como para hacer algunos rituales.
No se lo que me espera, no se porqué siento esa atracción a la montaña, pero como diría Saramago, Siempre acabamos llegando a donde nos esperan.
Las cosas que me vienen pasando, sentir que realmente fluye la buena energía.
Puedo decirles que estoy realmente feliz del viaje que emprendí.
Esta tierra hermosa que es Colombia, que no para de sorprenderme y de darme Puro Amor y Pura Vida.
Abrazos para todos y cada uno
Subanse a la ola y a surfearla
Pura Vida
Yuyi - 27 de Octubre de 2011 - Taganga
Juanchi el Yuyi, esta super lindo!!
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