Cuando llegó Isabel ya eran más de las 2 de la tarde, desde la Terminal nos fuimos directo a casa de Nano en el Rodadero.
Hablamos con Karen y Gerardo que nos habían invitado a la Reserva Natural "Mamancana" y a las 7 estabamos subiendo camino de trocha hacia la Reserva.
Gerardo me cuenta que esa montaña estaba siendo explotada por cazadores y personas dedicadas a la tala de arboles. Se compró las primeras 10 Hectáreas y de a poco fue comprando más hasta llegar a las 350. Hoy tiene una reserva natural privada, con sectores de escalada, descenso en Bici, parapente y aladelta. Con muchísimas especies animales y vegetales. Sin darse cuenta rescató y le dió vida a una montaña que tendía a desaparecer. Esos pequeños grandes actos casi imperceptibles son los que marcan la diferencia.
Después de 3 días ahí volvimos al Rodadero a encontrarnos con Juancho, caleño amigo de Isa. Dejamos las mochilas en la casa y nos fuimos para la playa.
Nos dispusimos a llegar caminando hasta Puerto Luz y ahí tomar la Barquita de Camilo que nos llevaría hasta el morro que se encuentra en medio del mar. Después de rodear el morro, estacionamos en unas piedras que formaban una pileta natural a comer una manzana y tomar un poco de sol.
Al rato proponen ir a escalar el morro y saltar al mar desde una piedra que se encontraba a 15 o 20 mts. del agua.
Nos tiramos al agua y empezamos a nadar para llegar al morro. Juancho nos ayuda a subir y empezamos a escalar. La piedra se hacia filosa y con las manos y los pies mojados aparecían las primeras marcas de guerra.
Empezamos saltando de una piedra que estaba más abajo, pero después del primer salto decidimos ir directo a la más alta. El salto del Ángel, parado en la punta el vértigo se hace presente aunque trato de relajarme y concentrarme en el horizonte. Mirando el mar para ver la entrada y salida de agua. Tomé coraje y pegué el salto. La sensación entrando al mar desde esa altura fue alucinante. Obviamente quería más, en una de las subidas una ola me desacomodó y le pegué con la espalda a las piedras, salí para atrás, volví a nadar hacia la piedra y me subí, pisando un erizo y llevándome de recuerdo 3 puas en el dedo gordo.
Decidiendo que sería el último salto, empiezo a mentalizarme con la posibilidad de hacer un clavado entre las piedras y desde esa altura. Debo reconocer que antes me había tirado 2 o 3 veces y en todas dije "ni en pedo me tiro de cabeza", pero ese ascenso fue distinto, me llenó de vida, en medio del mar, con el horizonte al frente. Llegué trepando hasta la cima, empecé a meditar, manejando la respiración y en un momento simplemente salté, haciendo un clavado hermoso, aunque la entrada al agua fue brusca y me sacó de costado, nadie me va a sacar la experiencia.
Volvimos remando hasta playa blanca, comimos un pescado frito con arroz de coco y unos vegetales y después de una siesta en una hamaca volvimos a dejar la barca en Puerto Luz.
De un lado el sol se escondia pintando el cielo de naranjas, rosas, violetas, azules. Las nubes se teñian de sombras, mientras tanto, en el otro extremo, el cielo permanecía oscuro, la luna se mostraba firme y alta, avisando al mundo que en dos días estará completamente llena y radiante.
Nosotros paramos bajo una palmera, disfrutando historias y otras yerbas, mientras el día llegaba a su fin.
A la mañana siguiente con la mochila lista empezamos la travesía hacia Parque Tayrona. Tomamos un bus en el mercado de Santa Marta, viajamos 45 minutos y nos bajamos en Calabazo, entrada menos conocida al Tayrona. Tres horas de caminata, montaña arriba, entre la selva y su barro, con las mochilas cargadas entre la ropa, la carpa y el alimento empezamos el ascenso. Las mariposas se paseaban por doquier a nuestro alrededor, los interminables ejércitos de hormigas recolectaban el alimento a nuestro paso y la espalda empezaba a sufrir el peso. Faltando media hora para llegar nos cruzamos con una cascada increíble y sin dudarlo, dejando todo al costado, decidimos bañarnos en la piscina natural que se formaba.
Llegamos a Playa Brava y la dueña nos recibió con una taza de café. Empecé a armar la carpa mientras Isabel prepara unos sandwichs.
Fuimos a playa brava porque aún permanece como en las viejas épocas, vacío, sin turistas, sin ruidos, sin nada. El cabo San Juan en muy lindo pero no se puede caminar de la cantidad de gente que hay.
Nosotros llegamos y no había nadie, las águilas volaban sobre nosotros esperando cruzar una víctima, mientras los cangrejos se paseaban por la blanca arena.
Los días se hacían eternos y la cabeza más presente. Las enseñanzas brotaban en todos lados.
Nos quedamos 3 noches, pero podrían haber sido mil. Decidimos volver, la comida se estaba terminando, el agua había muerto hace rato y sólo nos quedaba hervir agua del río y ponerle un poco de café para saborizarla. La dueña nos insistío con regalarnos una noche más, pero el cuerpo ya necesitaba una ducha y una cama.
Volvimos completos, eternos, renovados, con mil cosas aprendidas, con otras tantas conocidas y con muchas por mejorar.
Al mediodía estabamos en el camino volviendo a la civilización, nos bañamos en la cascada para refrescar el camino y 3 horas después ya descansabamos en la ruta esperando el bus de retorno a Taganga...
Ya pasaron 6 meses y la estadía en Colombia se va terminando. Siempre me preguntan que extraño más, que cosas me hacen falta, que cosas necesito.
No me hace falta nada, tal vez una bombilla que se partió en el camino, las ojotas se rompieron pero no necesite otras, simplemente decidí andar descalzo. Lo más difícil para mí ego fue entender que nadie me necesita, que todos somos prescindibles.
Llegando a fin de año y después de tantos cambios les deseo que todos sean muy felices, que vivan intensamente, que dejen de mirar lo que no tienen y empiecen a disfrutar las cosas simples. Que se animen a dar el salto, que puedan cambiar todo lo que quieran y que asuman los riesgos, que siempre será mejor que no haberlo intentado...
Feliz 2012 para todos, que el Astro Rey les ilumine cada uno de sus pasos...
Abrazos para todos y cada uno...
Subansé a la ola y a surfearla
Pura Vida
Yuyi - 23 de Diciembre de 2011 - Taganga
lunes, 12 de diciembre de 2011
jueves, 10 de noviembre de 2011
El Viajero no hace el camino...
El viajero no hace el camino, es el camino el que forma al viajero...
Puedo afirmar que este 1 de noviembre fue el más especial de todos los aniversarios de mi natalicio.
La invitación de Kai y la charla previa con John Freddy me habían puesto en un estado de conexión hermoso con la sierra. Isa me había dicho que cuando la montaña tuviese cosas para compartir conmigo se manifestaría de una manera u otra. Así fue que una serie de hechos concatenados hicieron que el 2 de noviembre salga camino a la aventura.
El equipo estaba compuesto de 3 chicos de Bogotá, una neoyorquina, Kai, Bruce (el perro fiel) y yo. Nos tomamos un bus pasado el mediodía, y llegamos a Río Ancho, en la Guajira. Después de comprar alimentos, agua y otros menesteres, comenzamos el ascenso.
Eran las 5 de la tarde y el sol empezaba a caer de a poco, queríamos apurarnos para que la noche no nos agarrara subiendo, pero no tuvimos suerte. Todavía nos faltaba más de una hora de caminata cuando el Dios sol se escondió detrás de las nubes y una lluvia torrencial se desató sobre nuestras cabezas. Saque el aislante de la mochila y lo puso por encima, aunque de nada sirvió, rápidamente mi equipaje empezó a mojarse y con el todo lo que viajaba dentro.
Con el camino destruido y en subida, las charcos de agua comenzaron a hacerse cada vez más grandes. No quería que se me mojaran las zapatillas y las medias ya que faltaba mucho para llegar y quería estar abrigado para la noche, pero no lo logré. A la media hora decidí que lo mejor era atravesar los charcos por el medio para pisar firme y evitar caídas en las saltos.
La oscuridad se posó en lo alto y el agua tapó el camino. Sólo contábamos con dos linternas con lo cuál tuvimos que hacer más lento todo.
Para llegar al pueblo debíamos cruzar un río, el cuál estaba desbordado por las lluvias y el agua nos llegaba a la cintura, entonces Kai decidió como mejor opción pasar la noche en casa del Jate.
Se preguntarán quién es el Jate? Jate significa padre en idioma Kogui y nosotros llegamos a su casa.
Un terreno con tres casas hechas de barro y palo, con plantaciones de platano, cacao y malanga.
Cerca de las 8 de la noche llegamos a su hogar. Todos mojados de pies a cabeza, fue Kai el primero en hacerse ver ya que su amistad con la comunidad data de mucho tiempo atrás.
No se veía mucho, sólo un fuego en medio de la cabaña y muchas personas sentadas alrededor del fuego.
La alegría del Jate cuando lo vió entrar fue impresionante, no paro de repetir en los 3 días que estuvimos con ellos que Kai era su amigo y siempre bienvenido.
La mayoría de ellos no habla castellano, asique el jate y su hijo Manuel son los intérpretes. El resto de la casa se conformaba por la Java (madre) y las demás mujeres y niños del lugar. Con suerte rescaté una remera que había sobrevivido a la tormenta, mientras colgaba en los palos de la casa toda la ropa húmeda.
Kai puso a calentar agua para las pastas que se vendrían y empezamos a pensar que más agregarle para que rindan ya que eramos por lo menos 15 personas.
Fideos con salsa de tomate y soja fue el menú, servidos en platos hondos que habíamos llevado de regalo y comiendo con la mano, todos como una gran familia sentados frente al fogón.
Después de un rato el Jate le dice a Kai que va a dejarnos su casa para que estemos cómodos y que los demás se acomodarán en la casa de al lado, mientras el Jate se fue a la tercera casita que es su lugar de meditación y carpintería. Colgamos las hamacas y a medida que el fuego fue perdiendo poder también nosotros nos fuimos apagando con él. Eran cerca de las 11 cuando todos se habían dormido, yo en tanto daba las últimas puntadas a una mochila que estoy tejiendo. La paz de la montaña era muy fuerte y sólo una cascada cercana se hacía sentir con gran intensidad.
Canta que te canta el gallo, el reloj marca las 4 am y el sol se asoma de a poco en el horizonte, se empiezan a escuchar los primeros pasos cerca de la casa y de a poco todos empezamos a levantarnos.
Para las 6 de la mañana todos estamos levantados, la claridad se hace total y el fuego se empieza a encender para preparar el desayuno. Aprovecho y cuelgo todas mis cosas mojadas en un alambrado para que el sol haga su tarea, después bajo al río para lavarme la cara y mojarme la cabeza.
Después de tomar un rico chocolate planeamos el ascenso al pueblo para encontrarnos con el Mamo (máxima autoridad del pueblo y voz principal del Cabildo), en tanto Kai baja a Río Ancho en busca de un grupo de 5 personas que vienen en motos desde Bogotá.
Estuvimos unas horas en el pueblo hablando con el Mamo, sacando algunas fotos en el lugar y con los niños y tuvimos que bajar porque los Carlos, David y Edgar se iban para Palomino, una playa cercana a la sierra.
Para ese momento yo tenía claro que mi objetivo era dormir una noche más en la comunidad.
El sol caía y la lluvia siempre puntual marcaba tarjeta. Decidí ponerme a cocinar ya que Kai y el nuevo grupo estaba en camino y quería tener todo listo para cuando llegaran. Un arroz con verduras salteadas fue el menú del nuevo día. Gustavo y su banda llegaron mojadas al igual que nosotros la noche antes, asique más acostumbrados a la situación les dimos consejos. Se reían después cuando me contaron que creyeron que yo era un Kogui por verme a cargo del fuego y la cena. Llegada la noche eramos ocho dentro de la casa y los espacios se achicaban cada vez más. Colgamos las hamacas y ellos armaron la carpa dentro de la casa y así pasamos la noche.
Y a las 4 am el gallo volvió a marcar el inicio de la jornada. Entre charla y charla me contaron que se iban para Palomino a pasar el día, en tanto yo les conté que necesitaba llegar a Venezuela a marcar frontera.
La sorpresa fue grande cuando decidieron cancelar su viaje y llevarme a mi en sus motos a tramitar mi salida y el nuevo ingreso a Colombia.
Después de bajar en las motos por el camino lleno de barro y de piedras y de caernos dos veces en el barro por suerte sin lesión alguna salvo un espejo de la moto llegamos a Río Ancho.
Cargamos combustible, compramos agua y algo para desayunar y emprendimos el viaje hacia Venezuela.
Con mi mochila en la espalda y la de Gustavo en las piernas, en ojotas y sin casco, a más de 130 KMH salimos por la Troncal del Caribe. Antes de llegar a Río Hacha la policía hace su entrada a escena. Nos paran en un retén, nos piden documentos y descender del vehículo. Con temor a una multa Gustavo se pone nervioso, le pido que ni hable y me hago cargo de la situación.
Empiezo a chamuyar al oficial y el dialogo es más o menos el siguiente:
- Buenas tardes Oficial, Juan Manuel es mi nombre
- Buenas tardes, los documentos por favor, No saben que no pueden andar sin casco?
- Si oficial, me he quedado sin plata y estaba tirando dedo en la ruta ya que necesito llegar a Venezuela para cruzar la frontera porque hoy es el último día que puedo estar en Colombia. Ellos me están dando un aventón pero si usted decide que no podemos seguir me quedaré por acá hasta que algún camión me lleve.
El oficial me mira y me dice, Argentino?
- Si le contesto
- Bueno vayan y tengan cuidado y no vuelvan a salir son cascos.
Gustavo recupera el color en su cara y nosotros seguimos viaje.
Después de parar en Río Hacha a almorzar y cargar combustible emprendemos viaje hacia la frontera.
3 horas después vemos el cartel de ¡Bienvenidos a Maicao! y el festejo se escucha entre las tres motos viajeras. Sólo nos faltan 8 km para llegar a Venezuela...
Papeles van, papeles vienen en el DAS, camino de una estación aduanera a otra. Marco la salida sin problemas, hago la entrada en Venezuela y vuelvo a Colombia para marcar la entrada y acá empiezan los problemas. El poli aduanero no me quiero dejar volver ya que necesito estar fuera del país por 72 hs. para que tenga validez, pero detecto que quiere coimearme, triste de él que se ríe de mi estilo mochilero mientras se consuela con un poco de plata. Benditos y estúpidos perseguidores del vil metal, me terminan sacando un billete pero la felicidad de ver el sello en mi pasaporte no tiene comparación. Me habilita a quedarme 2 meses más en Colombia mientras la Samaria se alegra porque me va a tener entre los suyos de nuevo.
Era eso o dormir 3 días en la frontera, y créanme que nadie quisiera pasar más de media hora en ese lugar.
Hacemos fotos para retratar el momento y emprendemos el regreso hacia Palomino para pasar la noche en la playa.
Me quedo con una imagen, la del cartel de salida a Colombia: "La Frontera sólo existe en el pensamiento de los hombres escasos" Ovidio Mejía Marulanda.
Pienso y digo, podrán sacarme toda la plata, todos los policías del mundo, en todas las fronteras que cruce, pero en mi mente nunca tendré límites, la capacidad de soñar es indestructible cuando se tiene la convicción. A partir del 5 de Julio que soy habitante del mundo y nada ni nadie me dirán por donde puedo pisar y por donde no, porque el suelo no se vende, no se compra y no se negocia.
Sigo uniendo Latinoamérica, sigo caminando firme y con la frente bien alta.
Este viajero que un día pensó que iba a formar su propio camino se dió cuenta que es el camino el que forma al viajero.
Cada día tengo mas convicción en que todo aparece por un motivo, que nuestro camino está marcado para llegar a ese lugar preciso, y las decisiones que tomamos son las que nos acercan o nos desvían de ese objetivo.
Sólo me resta decir que si quieren cambios verdaderos empiecen a caminar distinto....
Abrazo para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a Surfearla
Pura Vida
Yuyi - 10 de Noviembre de 2011 - Santa Marta
Puedo afirmar que este 1 de noviembre fue el más especial de todos los aniversarios de mi natalicio.
La invitación de Kai y la charla previa con John Freddy me habían puesto en un estado de conexión hermoso con la sierra. Isa me había dicho que cuando la montaña tuviese cosas para compartir conmigo se manifestaría de una manera u otra. Así fue que una serie de hechos concatenados hicieron que el 2 de noviembre salga camino a la aventura.
El equipo estaba compuesto de 3 chicos de Bogotá, una neoyorquina, Kai, Bruce (el perro fiel) y yo. Nos tomamos un bus pasado el mediodía, y llegamos a Río Ancho, en la Guajira. Después de comprar alimentos, agua y otros menesteres, comenzamos el ascenso.
Eran las 5 de la tarde y el sol empezaba a caer de a poco, queríamos apurarnos para que la noche no nos agarrara subiendo, pero no tuvimos suerte. Todavía nos faltaba más de una hora de caminata cuando el Dios sol se escondió detrás de las nubes y una lluvia torrencial se desató sobre nuestras cabezas. Saque el aislante de la mochila y lo puso por encima, aunque de nada sirvió, rápidamente mi equipaje empezó a mojarse y con el todo lo que viajaba dentro.
Con el camino destruido y en subida, las charcos de agua comenzaron a hacerse cada vez más grandes. No quería que se me mojaran las zapatillas y las medias ya que faltaba mucho para llegar y quería estar abrigado para la noche, pero no lo logré. A la media hora decidí que lo mejor era atravesar los charcos por el medio para pisar firme y evitar caídas en las saltos.
La oscuridad se posó en lo alto y el agua tapó el camino. Sólo contábamos con dos linternas con lo cuál tuvimos que hacer más lento todo.
Para llegar al pueblo debíamos cruzar un río, el cuál estaba desbordado por las lluvias y el agua nos llegaba a la cintura, entonces Kai decidió como mejor opción pasar la noche en casa del Jate.Se preguntarán quién es el Jate? Jate significa padre en idioma Kogui y nosotros llegamos a su casa.
Un terreno con tres casas hechas de barro y palo, con plantaciones de platano, cacao y malanga.
Cerca de las 8 de la noche llegamos a su hogar. Todos mojados de pies a cabeza, fue Kai el primero en hacerse ver ya que su amistad con la comunidad data de mucho tiempo atrás.
No se veía mucho, sólo un fuego en medio de la cabaña y muchas personas sentadas alrededor del fuego.
La alegría del Jate cuando lo vió entrar fue impresionante, no paro de repetir en los 3 días que estuvimos con ellos que Kai era su amigo y siempre bienvenido.
La mayoría de ellos no habla castellano, asique el jate y su hijo Manuel son los intérpretes. El resto de la casa se conformaba por la Java (madre) y las demás mujeres y niños del lugar. Con suerte rescaté una remera que había sobrevivido a la tormenta, mientras colgaba en los palos de la casa toda la ropa húmeda.
Kai puso a calentar agua para las pastas que se vendrían y empezamos a pensar que más agregarle para que rindan ya que eramos por lo menos 15 personas.
Fideos con salsa de tomate y soja fue el menú, servidos en platos hondos que habíamos llevado de regalo y comiendo con la mano, todos como una gran familia sentados frente al fogón.
Después de un rato el Jate le dice a Kai que va a dejarnos su casa para que estemos cómodos y que los demás se acomodarán en la casa de al lado, mientras el Jate se fue a la tercera casita que es su lugar de meditación y carpintería. Colgamos las hamacas y a medida que el fuego fue perdiendo poder también nosotros nos fuimos apagando con él. Eran cerca de las 11 cuando todos se habían dormido, yo en tanto daba las últimas puntadas a una mochila que estoy tejiendo. La paz de la montaña era muy fuerte y sólo una cascada cercana se hacía sentir con gran intensidad.
Canta que te canta el gallo, el reloj marca las 4 am y el sol se asoma de a poco en el horizonte, se empiezan a escuchar los primeros pasos cerca de la casa y de a poco todos empezamos a levantarnos.
Para las 6 de la mañana todos estamos levantados, la claridad se hace total y el fuego se empieza a encender para preparar el desayuno. Aprovecho y cuelgo todas mis cosas mojadas en un alambrado para que el sol haga su tarea, después bajo al río para lavarme la cara y mojarme la cabeza.
Después de tomar un rico chocolate planeamos el ascenso al pueblo para encontrarnos con el Mamo (máxima autoridad del pueblo y voz principal del Cabildo), en tanto Kai baja a Río Ancho en busca de un grupo de 5 personas que vienen en motos desde Bogotá.
Estuvimos unas horas en el pueblo hablando con el Mamo, sacando algunas fotos en el lugar y con los niños y tuvimos que bajar porque los Carlos, David y Edgar se iban para Palomino, una playa cercana a la sierra.
Para ese momento yo tenía claro que mi objetivo era dormir una noche más en la comunidad.
El sol caía y la lluvia siempre puntual marcaba tarjeta. Decidí ponerme a cocinar ya que Kai y el nuevo grupo estaba en camino y quería tener todo listo para cuando llegaran. Un arroz con verduras salteadas fue el menú del nuevo día. Gustavo y su banda llegaron mojadas al igual que nosotros la noche antes, asique más acostumbrados a la situación les dimos consejos. Se reían después cuando me contaron que creyeron que yo era un Kogui por verme a cargo del fuego y la cena. Llegada la noche eramos ocho dentro de la casa y los espacios se achicaban cada vez más. Colgamos las hamacas y ellos armaron la carpa dentro de la casa y así pasamos la noche.
Y a las 4 am el gallo volvió a marcar el inicio de la jornada. Entre charla y charla me contaron que se iban para Palomino a pasar el día, en tanto yo les conté que necesitaba llegar a Venezuela a marcar frontera.
La sorpresa fue grande cuando decidieron cancelar su viaje y llevarme a mi en sus motos a tramitar mi salida y el nuevo ingreso a Colombia.
Después de bajar en las motos por el camino lleno de barro y de piedras y de caernos dos veces en el barro por suerte sin lesión alguna salvo un espejo de la moto llegamos a Río Ancho.
Cargamos combustible, compramos agua y algo para desayunar y emprendimos el viaje hacia Venezuela.
Con mi mochila en la espalda y la de Gustavo en las piernas, en ojotas y sin casco, a más de 130 KMH salimos por la Troncal del Caribe. Antes de llegar a Río Hacha la policía hace su entrada a escena. Nos paran en un retén, nos piden documentos y descender del vehículo. Con temor a una multa Gustavo se pone nervioso, le pido que ni hable y me hago cargo de la situación.
Empiezo a chamuyar al oficial y el dialogo es más o menos el siguiente:
- Buenas tardes Oficial, Juan Manuel es mi nombre
- Buenas tardes, los documentos por favor, No saben que no pueden andar sin casco?
- Si oficial, me he quedado sin plata y estaba tirando dedo en la ruta ya que necesito llegar a Venezuela para cruzar la frontera porque hoy es el último día que puedo estar en Colombia. Ellos me están dando un aventón pero si usted decide que no podemos seguir me quedaré por acá hasta que algún camión me lleve.
El oficial me mira y me dice, Argentino?
- Si le contesto
- Bueno vayan y tengan cuidado y no vuelvan a salir son cascos.
Gustavo recupera el color en su cara y nosotros seguimos viaje.
Después de parar en Río Hacha a almorzar y cargar combustible emprendemos viaje hacia la frontera.
3 horas después vemos el cartel de ¡Bienvenidos a Maicao! y el festejo se escucha entre las tres motos viajeras. Sólo nos faltan 8 km para llegar a Venezuela...
Papeles van, papeles vienen en el DAS, camino de una estación aduanera a otra. Marco la salida sin problemas, hago la entrada en Venezuela y vuelvo a Colombia para marcar la entrada y acá empiezan los problemas. El poli aduanero no me quiero dejar volver ya que necesito estar fuera del país por 72 hs. para que tenga validez, pero detecto que quiere coimearme, triste de él que se ríe de mi estilo mochilero mientras se consuela con un poco de plata. Benditos y estúpidos perseguidores del vil metal, me terminan sacando un billete pero la felicidad de ver el sello en mi pasaporte no tiene comparación. Me habilita a quedarme 2 meses más en Colombia mientras la Samaria se alegra porque me va a tener entre los suyos de nuevo.
Era eso o dormir 3 días en la frontera, y créanme que nadie quisiera pasar más de media hora en ese lugar.
Hacemos fotos para retratar el momento y emprendemos el regreso hacia Palomino para pasar la noche en la playa.
Me quedo con una imagen, la del cartel de salida a Colombia: "La Frontera sólo existe en el pensamiento de los hombres escasos" Ovidio Mejía Marulanda.
Pienso y digo, podrán sacarme toda la plata, todos los policías del mundo, en todas las fronteras que cruce, pero en mi mente nunca tendré límites, la capacidad de soñar es indestructible cuando se tiene la convicción. A partir del 5 de Julio que soy habitante del mundo y nada ni nadie me dirán por donde puedo pisar y por donde no, porque el suelo no se vende, no se compra y no se negocia.
Sigo uniendo Latinoamérica, sigo caminando firme y con la frente bien alta.
Este viajero que un día pensó que iba a formar su propio camino se dió cuenta que es el camino el que forma al viajero.
Cada día tengo mas convicción en que todo aparece por un motivo, que nuestro camino está marcado para llegar a ese lugar preciso, y las decisiones que tomamos son las que nos acercan o nos desvían de ese objetivo.
Sólo me resta decir que si quieren cambios verdaderos empiecen a caminar distinto....
Abrazo para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a Surfearla
Pura Vida
Yuyi - 10 de Noviembre de 2011 - Santa Marta
jueves, 27 de octubre de 2011
Taganga... Vení si querés, Salí si podés...
Llegué a Santa Marta un domingo como a las dos de la tarde. Apenas me baje del bondi busqué los teléfonos de los contactos que me había hecho Isa. Resulto que Juancho no atendía, asique lo llamé a Nano, un nativo de Santa Marta, que es bastante conocido y respeto en el lugar.
Lo primero que me dijo es anda para Taganga, ni lo dudes, me paso algunos contactos, que finalmente no usé, pero igual siempre sirven y partí a tomar la buseta que me subía a Taganga.
Es un lugar inceíble, una bahía rodeada de montañas, el pueblo es muy hippie, muchos artesanos, mucha gente que cayó acá cuando no se había puesto de moda y se quedó para siempre.
Es el caso de Mónica, una Argentina que salió en el 79´ al exilio durante el mandato de Videla.
Hija de una familia aristocrática de Neuquén, con un tío General y otro Coronel, me cuenta que en ese momento estaban viviendo en Olavarría viviendo y después de estar 3 veces presa por pertenecer a un centro de estudiantes, los padres la sacaron en avión para Perú y ahí se quedó sola a los 18 años, viviendo un año en Cuzco. Después pasó por Ecuador y finalmente años después entró en Colombia instalandosé en Taganga. Y dice textual "esto hace 2 décadas era otra cosa, después lo empezaron a descubrir los turistas y todo se fue de las manos".
El se fue de las manos tiene su historia. Ella se instaló en la montaña junto a los indios Kogys, una comunidad indígena que habita la región. Pasó veinte años con ellos, aprendió de ellos, fue maestra, médico y agricultora. conoce la lengua Kogy y la habla perfecto, tuvo sus hijos con los indígenas por parto natural y crió a sus hijos con el amor y la sabiduría que estas comunidades tienen. Pero pasó lo peor, llegó la guerrilla y se instaló en la zona y con ellos los paramilitares, y por lo tanto muchos de los habitantes de la comunidad bajaron a la ciudad en tanto que los indígenas migraron a otra parte de la sierra.
Algunas malas decisiones y otras cosas que ni el destino sabría explicar la llevaron a caer en el basuco (pasta base local), se la nota muy deteriorada, pero lo más lindo que me queda en nuestra charla, nuestra reunión de mate y sus hermosas poesías.
Una mañana me fuí a la playa cerca de las 8 de la mañana a meditar y hacer un poco de yoga, con mi mate bajo el brazo y un buen libro de Saramago, El camino del elefante, después de un par de horas y de nadar un rato me senté a tomar mate y se acerca un chico, John Freddy es el nombre, me pregunta si soy argentino, porque el venía viajando con 3 chicas argentinas y se la pasaban tomando mate, le digo que si y lo invito a sentarse y compartir unos verdes.
La historia es que estuvo viviendo un mes y medio con los indios en el Putumayo, una región en la frontera con Ecuador y Perú, muy cerca del Amazonas, conociendo su cultura y sus formas de vida. Fue ahí donde hizo su primera toma de Yagé, después de muchas charlas con los Taitas (máxima autoridad de la comunidad, el hombre sabio) y con algunos chamanes se decidió a probar medicina.
Su relato me dice fielmente que la planta y su sabiduría lo limpiaron y ayudaron a ver mejor la realidad, su realidad.
Después de 5 o 6 tomas de medicina la planta le habló y sólo le dijo Parque Tayrona, y aunque el estaba a dos horas de cruzar a Ecuador, armó su mochila y se vino para el norte. se cruzó todo el país porque muy en el fondo sabía que quedaba mucho por aprender.
Hoy está en Taganga trabajando con una fundación que brinda ayuda a los indios en la sierra y está esperando la chance para instalarse un tiempo en la sierra nevada.
De regalo me dejó un collar, hecho con un pedazo de madera de una planta de Yagé y atado con hilo de cañamo con la promeza de que me acompañará hasta mi toma de Yagé si alguna vez llega la llamada.
Yo sabía que cuando fuera el momento la sierra también me llamaría cuando tuviese algo para decirme, y así fue que después de hablar horas acerca de la sierra y las comunidades indígenas, sentí una corriente de energía que me corrío por el cuerpo y a no ser porque tenía mis gafas puestas, probablemente se hubiesen visto las lágrimas que se me cayeron. Si me preguntan porque, les digo que no lo sé, pero cuando volví a la casa me encontré con Kai, un chico de Medellín que trabaja llevando gente a la sierra como guía, que me dice que el 1 de noviembre tiene un ascenso con un grupo que viene de Bogotá, si me gustaría ir?. Mi cara en ese momento se transformó y le contesté "es el día de mi cumpleaños y nada me haría más feliz que pasar la noche durmiendo en la comunidad indígena, en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Asique el lunes partimos hacia la montaña, previo paso por la Guajira para comprar caracoles y otras cosas para llevar a la comunidad, ya que ellos lo utilizan tanto para comer como para hacer algunos rituales.
No se lo que me espera, no se porqué siento esa atracción a la montaña, pero como diría Saramago, Siempre acabamos llegando a donde nos esperan.
Las cosas que me vienen pasando, sentir que realmente fluye la buena energía.
Puedo decirles que estoy realmente feliz del viaje que emprendí.
Esta tierra hermosa que es Colombia, que no para de sorprenderme y de darme Puro Amor y Pura Vida.
Abrazos para todos y cada uno
Subanse a la ola y a surfearla
Pura Vida
Yuyi - 27 de Octubre de 2011 - Taganga
Lo primero que me dijo es anda para Taganga, ni lo dudes, me paso algunos contactos, que finalmente no usé, pero igual siempre sirven y partí a tomar la buseta que me subía a Taganga.
Es un lugar inceíble, una bahía rodeada de montañas, el pueblo es muy hippie, muchos artesanos, mucha gente que cayó acá cuando no se había puesto de moda y se quedó para siempre.
Es el caso de Mónica, una Argentina que salió en el 79´ al exilio durante el mandato de Videla.
Hija de una familia aristocrática de Neuquén, con un tío General y otro Coronel, me cuenta que en ese momento estaban viviendo en Olavarría viviendo y después de estar 3 veces presa por pertenecer a un centro de estudiantes, los padres la sacaron en avión para Perú y ahí se quedó sola a los 18 años, viviendo un año en Cuzco. Después pasó por Ecuador y finalmente años después entró en Colombia instalandosé en Taganga. Y dice textual "esto hace 2 décadas era otra cosa, después lo empezaron a descubrir los turistas y todo se fue de las manos".
El se fue de las manos tiene su historia. Ella se instaló en la montaña junto a los indios Kogys, una comunidad indígena que habita la región. Pasó veinte años con ellos, aprendió de ellos, fue maestra, médico y agricultora. conoce la lengua Kogy y la habla perfecto, tuvo sus hijos con los indígenas por parto natural y crió a sus hijos con el amor y la sabiduría que estas comunidades tienen. Pero pasó lo peor, llegó la guerrilla y se instaló en la zona y con ellos los paramilitares, y por lo tanto muchos de los habitantes de la comunidad bajaron a la ciudad en tanto que los indígenas migraron a otra parte de la sierra.
Algunas malas decisiones y otras cosas que ni el destino sabría explicar la llevaron a caer en el basuco (pasta base local), se la nota muy deteriorada, pero lo más lindo que me queda en nuestra charla, nuestra reunión de mate y sus hermosas poesías.
Una mañana me fuí a la playa cerca de las 8 de la mañana a meditar y hacer un poco de yoga, con mi mate bajo el brazo y un buen libro de Saramago, El camino del elefante, después de un par de horas y de nadar un rato me senté a tomar mate y se acerca un chico, John Freddy es el nombre, me pregunta si soy argentino, porque el venía viajando con 3 chicas argentinas y se la pasaban tomando mate, le digo que si y lo invito a sentarse y compartir unos verdes.
La historia es que estuvo viviendo un mes y medio con los indios en el Putumayo, una región en la frontera con Ecuador y Perú, muy cerca del Amazonas, conociendo su cultura y sus formas de vida. Fue ahí donde hizo su primera toma de Yagé, después de muchas charlas con los Taitas (máxima autoridad de la comunidad, el hombre sabio) y con algunos chamanes se decidió a probar medicina.
Su relato me dice fielmente que la planta y su sabiduría lo limpiaron y ayudaron a ver mejor la realidad, su realidad.
Después de 5 o 6 tomas de medicina la planta le habló y sólo le dijo Parque Tayrona, y aunque el estaba a dos horas de cruzar a Ecuador, armó su mochila y se vino para el norte. se cruzó todo el país porque muy en el fondo sabía que quedaba mucho por aprender.
Hoy está en Taganga trabajando con una fundación que brinda ayuda a los indios en la sierra y está esperando la chance para instalarse un tiempo en la sierra nevada.
De regalo me dejó un collar, hecho con un pedazo de madera de una planta de Yagé y atado con hilo de cañamo con la promeza de que me acompañará hasta mi toma de Yagé si alguna vez llega la llamada.
Yo sabía que cuando fuera el momento la sierra también me llamaría cuando tuviese algo para decirme, y así fue que después de hablar horas acerca de la sierra y las comunidades indígenas, sentí una corriente de energía que me corrío por el cuerpo y a no ser porque tenía mis gafas puestas, probablemente se hubiesen visto las lágrimas que se me cayeron. Si me preguntan porque, les digo que no lo sé, pero cuando volví a la casa me encontré con Kai, un chico de Medellín que trabaja llevando gente a la sierra como guía, que me dice que el 1 de noviembre tiene un ascenso con un grupo que viene de Bogotá, si me gustaría ir?. Mi cara en ese momento se transformó y le contesté "es el día de mi cumpleaños y nada me haría más feliz que pasar la noche durmiendo en la comunidad indígena, en la Sierra Nevada de Santa Marta.
Asique el lunes partimos hacia la montaña, previo paso por la Guajira para comprar caracoles y otras cosas para llevar a la comunidad, ya que ellos lo utilizan tanto para comer como para hacer algunos rituales.
No se lo que me espera, no se porqué siento esa atracción a la montaña, pero como diría Saramago, Siempre acabamos llegando a donde nos esperan.
Las cosas que me vienen pasando, sentir que realmente fluye la buena energía.
Puedo decirles que estoy realmente feliz del viaje que emprendí.
Esta tierra hermosa que es Colombia, que no para de sorprenderme y de darme Puro Amor y Pura Vida.
Abrazos para todos y cada uno
Subanse a la ola y a surfearla
Pura Vida
Yuyi - 27 de Octubre de 2011 - Taganga
jueves, 20 de octubre de 2011
Medellín... Eterna Primavera, Eterna felicidad..
No logro describirlo. Es tan bello este lugar que simplemente no tiene explicación.
Nunca termino de definirme si me gusta más de día, por la tarde o entrada la noche.
Me levanto cuando el sol me acaricia entrando por la ventana y su calor me abraza dandome los buenos días. La ciudad de la eterna primavera siempre inicia el día brillando a puro sol y de por si el buen humor inicia el día con él.
Por las mañanas estaba sólo en la casa, ya que Edwin se iba a trabajar y su primo Kevin al colegio, asique ponía algo de música, que variaba entre Divididos, Las Pelotas, otras veces la carpeta de reggae hace su parte y hasta llego a improvisar con la radio local escuchando salsa y son cubano. Después arranca la preparación del desayuno, cebolla de verdeo, tomates picados, unos huevos con jamón y queso, sal y pimienta y un omelette se pone en marcha, mientras una arepa se calienta en la hornalla de al lado.
Batiendo el café hasta conseguir la espuma deseada, con dos naranjas recién exprimidas, degustando los primeros humos matinales y completando el ritual una buena ducha.
Y les explico porque me cuesta elegir. Salir a la calle a las dos de la tarde puede ser igual o mejor de bueno. Sentarme a leer en un parque o simplemente caminar, recorrer, descubrir, hablar con la gente, como la niña que me regalo una pulcerita para que me proteja en el viaje, como Dani que me regalo el tatuaje que desde acá me acompaña, como los ojos que brillan y alumbran todo aún en las peores oscuridades. El mar se puede llevar el azul pero nunca la esencia.
Por la tardecita siempre (casi siempre) cae una lluvia increible, livianita, de las que se disfrutan, asique camino bajo el chaparrón, algo desprocupado y se siente rico.
Esta ciudad me dió la perspectiva que me faltaba, y me enseño algo de la libertad. Tan lindo y tan sano, entendí que no se necesita nada.
Va cayendo la noche y caminando llego hasta Carlos E. y me siento como en los setenta, reunido con hippies de 40 o 50 años (tal vez más) fumando, contando historias, el tío me canta un tango y me habla del barrio de Manrique, de la gardeliana, de los tiempos mozos. Un artista exhibe su arte mientras un pibe se frita la cabeza metiendosé dos rayas de coca y me explica que sufre de esquizofrenia debido a la cantidad de droga que consume. Me dice que salió de un psiquiatrico la semana pasada. Hijo de un fiscal, lo tenían atado como a un animal, aplicandole varias dosis de drogas tranquilizantes, asumo que ansiolítios o alguna de esas mierdas de diseño que disfrutan transformando a la gente en zombies. Me río cuando me dice que el quiere pactar con el diablo, que se le aparezca y que le deje cien millones de pesos colombianos (cincuenta mil dolares) y que el le promete gastarselo en farra, putas y drogas hasta morirse y me agrega, "pero este hijo de puta no existe, porque sino aparecería ya mismo". Mirándolo fijo le contesté que la vida no es una película, que la vida es otra cosa, que el diablo estaba con él hace rato, vestido de blanco en esa bolsa que llevaba en el bolsillo. Sólo me contestó que le servía para no pensar, se tomó otra raya y se perdió entre la gente.
A la noche me encuentro con Chavela y nos vamos al bar de mincho a tomar una copa de vino, por una cabeza suena de fondo y pienso en la cantidad de bares de tango que hay en esta ciudad. Uno al lado del otro, chiquitos, intimistas. Me imagino el Buenos Aires de otros tiempos, el Abasto, San Telmo, Boedo, tangueros de ley, cabeceando alguna pebeta para robarle unos pasos y tal vez algunos besos.
Escapando por los suburbios del centr nos vamos al Eslabón, que siempre está prendido y la banda suena de lujo como siempre. El de la puerta nos saluda y hace la vista gorda a la hora de cobrarnos la entrada. El lugar es largo y angosto, la banda toca adelante, las mesas a los costados y en el medio la pista de baile. Caminamos hasta el fondo, a la barra y los baños. Las paredes de ladrillo me recuerdan al viejo burgués, al de la calle Marcelo T., la fiesta que hay adentro también.
Banderas de Independiete de Medellín, algunas lamparitas rojas y azules iluminan levemente el ambiente y una bandera del Xeneize completa el decorado. Pienso y digo que trabajaría gratis en este lugar, me siento en el living de casa.
Llevamos los bolsos a la barra y me los recibe un pelilargo que no tiene menos de 55 años, mientras pasa el dueño, 60 años, en cuero, con gafas a lo John Lennon, relajado. Me pregunto que le pasaría por la cabeza a los 20 años. Pensaría llegar de esta forma o habrá querido ser abogado, médico.
Después de bailar dos horas, emprendemos el regreso.
Es contradictorio que me sienta tan tranquilo en una ciudad que parece vivir en estado de ebullición, donde los narcos se pasean por las calles como señores, en sus autos importados junto a sus fulanas de turno plásticas y educadas para atenderlos y de paso salvarse.
Vuelvo a la casa, cocino algo y aprovecho para pensar y escribir un poco.
Estoy perdidamente enamorado de Medellín, de sus callecitas, de su gente, de sus ojos.
Tal vez me siento así porque sé que acá nadie me necesita y eso te libera, te desprende, te hace libre.
En breve me voy a Santa Marta
¿Por qué me voy en general? No lo sé. Tengo dos teorías
1- Porque me estoy aburriendo. (no es el caso)
2- Porque me está gustando demasiado.
El tiempo y la distancia ponen las cosas en el lugar correcto, asique si Medellín es mi lugar o no, me lo dirá el camino.
De lo que estoy seguro es que ya me dió más de lo que podía imaginar.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla
Pura vida
Yuyi - 20 de Octubre de 2011 (Escrita unos días antes de partir hacia Santa Marta)
Nunca termino de definirme si me gusta más de día, por la tarde o entrada la noche.
Me levanto cuando el sol me acaricia entrando por la ventana y su calor me abraza dandome los buenos días. La ciudad de la eterna primavera siempre inicia el día brillando a puro sol y de por si el buen humor inicia el día con él.
Por las mañanas estaba sólo en la casa, ya que Edwin se iba a trabajar y su primo Kevin al colegio, asique ponía algo de música, que variaba entre Divididos, Las Pelotas, otras veces la carpeta de reggae hace su parte y hasta llego a improvisar con la radio local escuchando salsa y son cubano. Después arranca la preparación del desayuno, cebolla de verdeo, tomates picados, unos huevos con jamón y queso, sal y pimienta y un omelette se pone en marcha, mientras una arepa se calienta en la hornalla de al lado.
Batiendo el café hasta conseguir la espuma deseada, con dos naranjas recién exprimidas, degustando los primeros humos matinales y completando el ritual una buena ducha.
Y les explico porque me cuesta elegir. Salir a la calle a las dos de la tarde puede ser igual o mejor de bueno. Sentarme a leer en un parque o simplemente caminar, recorrer, descubrir, hablar con la gente, como la niña que me regalo una pulcerita para que me proteja en el viaje, como Dani que me regalo el tatuaje que desde acá me acompaña, como los ojos que brillan y alumbran todo aún en las peores oscuridades. El mar se puede llevar el azul pero nunca la esencia.
Por la tardecita siempre (casi siempre) cae una lluvia increible, livianita, de las que se disfrutan, asique camino bajo el chaparrón, algo desprocupado y se siente rico.
Esta ciudad me dió la perspectiva que me faltaba, y me enseño algo de la libertad. Tan lindo y tan sano, entendí que no se necesita nada.
Va cayendo la noche y caminando llego hasta Carlos E. y me siento como en los setenta, reunido con hippies de 40 o 50 años (tal vez más) fumando, contando historias, el tío me canta un tango y me habla del barrio de Manrique, de la gardeliana, de los tiempos mozos. Un artista exhibe su arte mientras un pibe se frita la cabeza metiendosé dos rayas de coca y me explica que sufre de esquizofrenia debido a la cantidad de droga que consume. Me dice que salió de un psiquiatrico la semana pasada. Hijo de un fiscal, lo tenían atado como a un animal, aplicandole varias dosis de drogas tranquilizantes, asumo que ansiolítios o alguna de esas mierdas de diseño que disfrutan transformando a la gente en zombies. Me río cuando me dice que el quiere pactar con el diablo, que se le aparezca y que le deje cien millones de pesos colombianos (cincuenta mil dolares) y que el le promete gastarselo en farra, putas y drogas hasta morirse y me agrega, "pero este hijo de puta no existe, porque sino aparecería ya mismo". Mirándolo fijo le contesté que la vida no es una película, que la vida es otra cosa, que el diablo estaba con él hace rato, vestido de blanco en esa bolsa que llevaba en el bolsillo. Sólo me contestó que le servía para no pensar, se tomó otra raya y se perdió entre la gente.
A la noche me encuentro con Chavela y nos vamos al bar de mincho a tomar una copa de vino, por una cabeza suena de fondo y pienso en la cantidad de bares de tango que hay en esta ciudad. Uno al lado del otro, chiquitos, intimistas. Me imagino el Buenos Aires de otros tiempos, el Abasto, San Telmo, Boedo, tangueros de ley, cabeceando alguna pebeta para robarle unos pasos y tal vez algunos besos.
Escapando por los suburbios del centr nos vamos al Eslabón, que siempre está prendido y la banda suena de lujo como siempre. El de la puerta nos saluda y hace la vista gorda a la hora de cobrarnos la entrada. El lugar es largo y angosto, la banda toca adelante, las mesas a los costados y en el medio la pista de baile. Caminamos hasta el fondo, a la barra y los baños. Las paredes de ladrillo me recuerdan al viejo burgués, al de la calle Marcelo T., la fiesta que hay adentro también.
Banderas de Independiete de Medellín, algunas lamparitas rojas y azules iluminan levemente el ambiente y una bandera del Xeneize completa el decorado. Pienso y digo que trabajaría gratis en este lugar, me siento en el living de casa.
Llevamos los bolsos a la barra y me los recibe un pelilargo que no tiene menos de 55 años, mientras pasa el dueño, 60 años, en cuero, con gafas a lo John Lennon, relajado. Me pregunto que le pasaría por la cabeza a los 20 años. Pensaría llegar de esta forma o habrá querido ser abogado, médico.
Después de bailar dos horas, emprendemos el regreso.
Es contradictorio que me sienta tan tranquilo en una ciudad que parece vivir en estado de ebullición, donde los narcos se pasean por las calles como señores, en sus autos importados junto a sus fulanas de turno plásticas y educadas para atenderlos y de paso salvarse.
Vuelvo a la casa, cocino algo y aprovecho para pensar y escribir un poco.
Estoy perdidamente enamorado de Medellín, de sus callecitas, de su gente, de sus ojos.
Tal vez me siento así porque sé que acá nadie me necesita y eso te libera, te desprende, te hace libre.
En breve me voy a Santa Marta
¿Por qué me voy en general? No lo sé. Tengo dos teorías
1- Porque me estoy aburriendo. (no es el caso)
2- Porque me está gustando demasiado.
El tiempo y la distancia ponen las cosas en el lugar correcto, asique si Medellín es mi lugar o no, me lo dirá el camino.
De lo que estoy seguro es que ya me dió más de lo que podía imaginar.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla
Pura vida
Yuyi - 20 de Octubre de 2011 (Escrita unos días antes de partir hacia Santa Marta)
lunes, 3 de octubre de 2011
Con el nombre como sello...
Me llamo Juan Manuel Basquez, yuyi, sushi, maiki o chino según mis amistades, Nací el 1 de noviembre de 1982. Hijo de Patricia Alejandra y Alfredo Luis, quienes me enseñaron a caminar con honestidad, fuerza y respeto. Llorón como ella y amante de la cocina como él, aunque nunca tendré su talento.
Hermano de María Agustina, la mujer más hermosa del mundo, a quien amo perdidamente aunque cada día nos digamos menos las cosas. Orgulloso tío de mi princesa Olivia, con su sonrisa que ilumina todo, con quien ya nos encontraremos a su debido tiempo.
Nací en Arrecifes, entre tanos y gallegos. Me acuerdo de cuando era chico, el gallinero en el fondo del patio, los perros, la higuera, la planta de moras en el alambre que limita la casa de Doña Josefina. De las noches en casa de la abuela Josefa comiendo milanesas con papas fritas y huevo frito, siempre con coca cola esperandomé en la heladera. La joyita de la abuela me decía, vá, me dice. Me acuerdo de afanarle limones al viejo Bertini y después vender la limonada, de los sábados y los partidos de basquet.
Una vez Héctor me preguntó que significaba ser amigo de mis amigos y no supe que contestarle. Con el tiempo aprendí a sacar mi propia conclusión. Aprendí a elegirlos y aceptarlos tal cual son, a entenderlos y respetarlos.
A mi poyito por enseñarme que para ser hombre se necesita algo más que un pito, al vasquito porque nunca tiene un No como respuesta, a Willy que me enseño que las cosas materiales son sólo cosas materiales, a Dami por estar cuando nadie estuvo, a Mati por abrirme las puertas de su casa y de su corazón, a Pepi porque es Pepi, porque es un Gentleman, porque lo admiro y respeto. A mis amigas, a Lis que la quiero con locura y mi hermana menor, con la oreja siempre lista, a Pau que no me alcanzan los perdones que le debo y sin embargo me sigue soportando, a Manu por su amor, a Marce por su sabiduría, a Laurita mi doctora preferida, mi compañera de estudio (que feliz me puso saber que ya sos la doctora Laura) a barbi, mi rubia hermosa, por hacerme creer y soñar.
A punto de llegar a mis 29 abriles o noviembres, la vida me ha demostrado que siempre fuí alguien horrible, un egoísta que creía que el mundo giraba alrededor de mi ombligo, pensando que mis verdades eran más válidas que las del resto o sintiendo que me las sabía todas.
Duele encontrarse con uno mismo, aunque mirar para adentro siempre permite crecer, sanar y evolucionar.
Sábato dice que una persona es algo más que su estatura, el color de ojos o la edad. Hay algo más intrínseco, de índole espiritual, los recuerdos, los sentimientos y las ideas. Plantea que es un despropósito tener nombre, porque es como un sello que después no podré quitarme, aunque cambie de ideas, de sentimientos o de formas de actuar, siempre me voy a llamar Juan Manuel Basquez.
De a poco voy disgregando mi Yo interior y todo mi entorno y mis contextos van cambiando.
No se si me siento el Juan Basquez del que me acuerdo, pero la mochila la sigo cargando. Ahora que no necesito mas máscaras, ni la de hijo, ni la de novio, ni la de barman o consultor en una empresa, nadie me observo, ni me controla, ni me exige, ahora que voy tratando de ser yo conmigo mismo.
Voy renaciendo, aprendiendo.
Necesitaba descargarme, sentirme más cerca de los que alguna vez pensaron que yo era un imbécil, probablemente tenían razón. De los que puedo haber decepcionado o lastimado, de los que esperaban algo de mí, perdón por no cubrir sus expectativas.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla
Pura Vida
Yuyi - 3 de Octubre de 2011 - Medellín
Hermano de María Agustina, la mujer más hermosa del mundo, a quien amo perdidamente aunque cada día nos digamos menos las cosas. Orgulloso tío de mi princesa Olivia, con su sonrisa que ilumina todo, con quien ya nos encontraremos a su debido tiempo.
Nací en Arrecifes, entre tanos y gallegos. Me acuerdo de cuando era chico, el gallinero en el fondo del patio, los perros, la higuera, la planta de moras en el alambre que limita la casa de Doña Josefina. De las noches en casa de la abuela Josefa comiendo milanesas con papas fritas y huevo frito, siempre con coca cola esperandomé en la heladera. La joyita de la abuela me decía, vá, me dice. Me acuerdo de afanarle limones al viejo Bertini y después vender la limonada, de los sábados y los partidos de basquet.
Una vez Héctor me preguntó que significaba ser amigo de mis amigos y no supe que contestarle. Con el tiempo aprendí a sacar mi propia conclusión. Aprendí a elegirlos y aceptarlos tal cual son, a entenderlos y respetarlos.
A mi poyito por enseñarme que para ser hombre se necesita algo más que un pito, al vasquito porque nunca tiene un No como respuesta, a Willy que me enseño que las cosas materiales son sólo cosas materiales, a Dami por estar cuando nadie estuvo, a Mati por abrirme las puertas de su casa y de su corazón, a Pepi porque es Pepi, porque es un Gentleman, porque lo admiro y respeto. A mis amigas, a Lis que la quiero con locura y mi hermana menor, con la oreja siempre lista, a Pau que no me alcanzan los perdones que le debo y sin embargo me sigue soportando, a Manu por su amor, a Marce por su sabiduría, a Laurita mi doctora preferida, mi compañera de estudio (que feliz me puso saber que ya sos la doctora Laura) a barbi, mi rubia hermosa, por hacerme creer y soñar.
A punto de llegar a mis 29 abriles o noviembres, la vida me ha demostrado que siempre fuí alguien horrible, un egoísta que creía que el mundo giraba alrededor de mi ombligo, pensando que mis verdades eran más válidas que las del resto o sintiendo que me las sabía todas.
Duele encontrarse con uno mismo, aunque mirar para adentro siempre permite crecer, sanar y evolucionar.
Sábato dice que una persona es algo más que su estatura, el color de ojos o la edad. Hay algo más intrínseco, de índole espiritual, los recuerdos, los sentimientos y las ideas. Plantea que es un despropósito tener nombre, porque es como un sello que después no podré quitarme, aunque cambie de ideas, de sentimientos o de formas de actuar, siempre me voy a llamar Juan Manuel Basquez.
De a poco voy disgregando mi Yo interior y todo mi entorno y mis contextos van cambiando.
No se si me siento el Juan Basquez del que me acuerdo, pero la mochila la sigo cargando. Ahora que no necesito mas máscaras, ni la de hijo, ni la de novio, ni la de barman o consultor en una empresa, nadie me observo, ni me controla, ni me exige, ahora que voy tratando de ser yo conmigo mismo.
Voy renaciendo, aprendiendo.
Necesitaba descargarme, sentirme más cerca de los que alguna vez pensaron que yo era un imbécil, probablemente tenían razón. De los que puedo haber decepcionado o lastimado, de los que esperaban algo de mí, perdón por no cubrir sus expectativas.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla
Pura Vida
Yuyi - 3 de Octubre de 2011 - Medellín
martes, 20 de septiembre de 2011
Medellín, reconciliación y después...
Empezamos como raros, mirándonos de costado.
Pasaron 12 días y lo único que tenía en la cabeza era la idea que entre Medellín y quien suscribe no había piel, no había feeling. Al margen de la amabilidad de la gente y la belleza de la ciudad yo me sentía incómodo, como quién supone que está caminando por la vereda incorrecta.
Empecé a trabajar en un bar que no me gustaba mucho asíque decidí dejar de trabajar ahí, Por Qué? Simplemente porque la confianza que estoy teniendo en mí mismo me hacía creer en que iba a conseguir otro, asique sólo tuve que salir a patear la calle de nuevo, bar por bar, hablando con la gente hasta alguien me invitara a trabajar en local. Al octavo bar recorrido me cruzo con Julio, administrador de T bar, quién me dice que necesita un barman que el viernes me toma una prueba. Contento con la noticia, me voy al famoso Carlos E. Restrepo, barrio de la ciudad en donde se juntan los hippies, rastas, artistas callejeros a compartir un buen rato antes de volver a sus hogares.
Habíamos conocido a Isabel el martes anterior en el eslabón prendido y habíamos quedado en volver a hablar porque quería llevarme a conocer un bar de tango en una de las zonas más tangueras de Medellín, el barrio Manrique.
Al martes siguiente la llamo para organizar y me dice que nos vemos en la plaza del Carlos E.,
Llego como a las 18.30 y aprovecho para saludar a Pablo, el argentino de Hurlingham que tiene el resto a la vuelta, hacemos unos mates y a las 7 me encuentro con Isa.
Me presenta a su gente, formamos una ronda y nos ponemos a charlar mientras Pablo se encarga del armado. Después de algunas cervezas me invitan a irnos para El Eslabón de nuevo a seguir tomando unas chelas y bailar un poco de salsa y son cubano.
Se va pasando la noche y el cuerpo empieza a sentir los efectos y el desgaste de un día agitado, entonces me dispongo a irme a dormir con la promesa de regresar al día siguiente al parque para una bicicleteada por la ciudad.
Bajo el lema más amor y menos motor una banda de 200 bicicletas más o menos nos preparamos para recorrer los barrios de la ciudad en bici.
Tenemos tiempo para un rato, asique nos sentamos a tomar una cerveza en el pasto, mientras me pongo a charlar con Daniel. Me pregunta por mi historia, por mi viaje y empieza a contarme que volvió hace 20 días de viajar por Colombia en bicicleta, que es tatuador y que piensa instalarse un tiempo en Medellín en casa de su familia antes de arrancar para algún lado de nuevo. Los dos nos sentimos identificados y la buena vibra se siente en el aire. Dani me dice que le gustaría tatuarme algo para que me acompañe en este viaje y yo no encuentro motivo para negarme. Quedamos en encontrarnos al otro día en el metro para ir juntos a su casa para realizarlo.
Empieza la ciclada, recorremos la ciudad, los autos tocando bocinas, la gente con sombreros, silbatos, cantando más amor y menos motor. La experiencia es alucinante, la energía que se siente, la buena vibra en el aire es una locura, 200 bicis rodando juntas, por donde sea, es lo que menos importa, mientras sigo documentando todo con la cámara, filmando y sacando fotos a todo lo que puedo, sintiéndome parte de un grupo de limados, de idealistas que sueñan con vivir mejor, en paz, con respeto y amor hacia los demás formando una unidad inquebrantable.
Está por terminar la vuelta y la gente se empieza a dispersar mientras mis cuadriceps se están prendiendo fuego literalmente. No aguanto más y necesito parar a elongar antes de acalambrarme.
Por fin llegamos a Carlos E. y me quiero matar de sólo pensar que tengo que volver en bici hasta lo Edwin.
Nos tiramos en el pasto a tomar algo mientras los músculos tratan de relajarse. Confirmamos el tatuaje para el próximo día mientras Isa pide permiso para asistir al evente ya que nunca vió a nadie hacerse un tatuaje y obviamente su presencia siempre es bien recibida.
Llego a la Estación tricentenario del metro y Dani no aparece por ningún lado. Lo habían llamado para hacer un tatuaje y como no tenía mi fono (que no tengo) no pudo avisarme pero le digo que tranquilo, me siento a leer en un banco mientras espero que aparezca por ahí. Cómo a las 5 alguien grita "Perro Argentino", me doy vuelta y lo veo a Dani bajando de su cicla. Nos saludamos y empezamos a caminar para su casa.
Llegamos a un barrio muy lindo, humilde, la gente en la calle, en las veredas sentados, tomando cerveza, mirando de costado al extranjero que viene caminando. Llegamos a la casa y mientras prendía una vela nos pusimos a charlar de la vida, de sus cosas, de como los caminos van abriéndose cuando uno realmente los desea. me metí a internet para mostrarle lo que quería tatuarme mientras el va sacando la idea y el diseño.
PAZ AMOR UNIDAD & RESPETO era el mensaje que me había dejado la noche anterior y era el tatuaje que quería hacerme antes de salir de Buenos Aires. Quiere agregarle una Flor de loto y a mi me gustó la idea.
Estabamos por empezar cuando llamo Isabel que estaba con José en el metro. Paramos las rotativas y nos fuimos hasta la estación a buscarlos.
Ya instalados de nuevo, tomando unas cervezas, se empieza a gestar mi primer tatuaje viajero.
2 horas después el mensaje y la energía queda sellada en mi piel, Dani me agradece por permitirle tatuarme, yo devuelvo la pared diciendo que su arte viaja conmigo de ahora en adelante al igual que su amistad.
De vuelta en casa de Edwin pensaba en los pequeños momentos, en los buenos y pequeños momentos que hacen diferente la vida. Ir conociendo gente, aprendiendo de todos y cada uno.
Cuando nos fuimos Isa me contó que Dani se había hecho famoso unos meses atrás cuando participó de un reality (expedición Robinson). Me pareció un gesto tan bobo pero a la vez tan representativo que no me contara nada. La humildad y la sencillez de este pibe me enseñaron. Hablar menos y hacer más. No importa quién sos o qué tenés, a la larga lo único importante es ser.
Después de 78 días nos reconciliamos, Medallo va dejándose querer y yo le voy soltando la mano a Bogotá, aunque siempre seguirá en mi alma y en mi corazón.
Sigo buscando, sigo viajando y sigo aprendiendo.
Como dicen Los Pericos:
Sin cadenas sobre los pies
me puse a andar
hace tiempo quise encontrar
el camino
Nada escapa, nada muere,
nadie olvida, eso lo sé.
En busca de historias felices
Felices serán el día en que pisen firme.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura Vida
Yuyi - 20 de setiembre de 2011
Pasaron 12 días y lo único que tenía en la cabeza era la idea que entre Medellín y quien suscribe no había piel, no había feeling. Al margen de la amabilidad de la gente y la belleza de la ciudad yo me sentía incómodo, como quién supone que está caminando por la vereda incorrecta.
Empecé a trabajar en un bar que no me gustaba mucho asíque decidí dejar de trabajar ahí, Por Qué? Simplemente porque la confianza que estoy teniendo en mí mismo me hacía creer en que iba a conseguir otro, asique sólo tuve que salir a patear la calle de nuevo, bar por bar, hablando con la gente hasta alguien me invitara a trabajar en local. Al octavo bar recorrido me cruzo con Julio, administrador de T bar, quién me dice que necesita un barman que el viernes me toma una prueba. Contento con la noticia, me voy al famoso Carlos E. Restrepo, barrio de la ciudad en donde se juntan los hippies, rastas, artistas callejeros a compartir un buen rato antes de volver a sus hogares.
Habíamos conocido a Isabel el martes anterior en el eslabón prendido y habíamos quedado en volver a hablar porque quería llevarme a conocer un bar de tango en una de las zonas más tangueras de Medellín, el barrio Manrique.
Al martes siguiente la llamo para organizar y me dice que nos vemos en la plaza del Carlos E.,
Llego como a las 18.30 y aprovecho para saludar a Pablo, el argentino de Hurlingham que tiene el resto a la vuelta, hacemos unos mates y a las 7 me encuentro con Isa.
Me presenta a su gente, formamos una ronda y nos ponemos a charlar mientras Pablo se encarga del armado. Después de algunas cervezas me invitan a irnos para El Eslabón de nuevo a seguir tomando unas chelas y bailar un poco de salsa y son cubano.
Se va pasando la noche y el cuerpo empieza a sentir los efectos y el desgaste de un día agitado, entonces me dispongo a irme a dormir con la promesa de regresar al día siguiente al parque para una bicicleteada por la ciudad.
Bajo el lema más amor y menos motor una banda de 200 bicicletas más o menos nos preparamos para recorrer los barrios de la ciudad en bici.
Tenemos tiempo para un rato, asique nos sentamos a tomar una cerveza en el pasto, mientras me pongo a charlar con Daniel. Me pregunta por mi historia, por mi viaje y empieza a contarme que volvió hace 20 días de viajar por Colombia en bicicleta, que es tatuador y que piensa instalarse un tiempo en Medellín en casa de su familia antes de arrancar para algún lado de nuevo. Los dos nos sentimos identificados y la buena vibra se siente en el aire. Dani me dice que le gustaría tatuarme algo para que me acompañe en este viaje y yo no encuentro motivo para negarme. Quedamos en encontrarnos al otro día en el metro para ir juntos a su casa para realizarlo.
Empieza la ciclada, recorremos la ciudad, los autos tocando bocinas, la gente con sombreros, silbatos, cantando más amor y menos motor. La experiencia es alucinante, la energía que se siente, la buena vibra en el aire es una locura, 200 bicis rodando juntas, por donde sea, es lo que menos importa, mientras sigo documentando todo con la cámara, filmando y sacando fotos a todo lo que puedo, sintiéndome parte de un grupo de limados, de idealistas que sueñan con vivir mejor, en paz, con respeto y amor hacia los demás formando una unidad inquebrantable.
Está por terminar la vuelta y la gente se empieza a dispersar mientras mis cuadriceps se están prendiendo fuego literalmente. No aguanto más y necesito parar a elongar antes de acalambrarme.
Por fin llegamos a Carlos E. y me quiero matar de sólo pensar que tengo que volver en bici hasta lo Edwin.
Nos tiramos en el pasto a tomar algo mientras los músculos tratan de relajarse. Confirmamos el tatuaje para el próximo día mientras Isa pide permiso para asistir al evente ya que nunca vió a nadie hacerse un tatuaje y obviamente su presencia siempre es bien recibida.
Llego a la Estación tricentenario del metro y Dani no aparece por ningún lado. Lo habían llamado para hacer un tatuaje y como no tenía mi fono (que no tengo) no pudo avisarme pero le digo que tranquilo, me siento a leer en un banco mientras espero que aparezca por ahí. Cómo a las 5 alguien grita "Perro Argentino", me doy vuelta y lo veo a Dani bajando de su cicla. Nos saludamos y empezamos a caminar para su casa.
Llegamos a un barrio muy lindo, humilde, la gente en la calle, en las veredas sentados, tomando cerveza, mirando de costado al extranjero que viene caminando. Llegamos a la casa y mientras prendía una vela nos pusimos a charlar de la vida, de sus cosas, de como los caminos van abriéndose cuando uno realmente los desea. me metí a internet para mostrarle lo que quería tatuarme mientras el va sacando la idea y el diseño.
PAZ AMOR UNIDAD & RESPETO era el mensaje que me había dejado la noche anterior y era el tatuaje que quería hacerme antes de salir de Buenos Aires. Quiere agregarle una Flor de loto y a mi me gustó la idea.
Estabamos por empezar cuando llamo Isabel que estaba con José en el metro. Paramos las rotativas y nos fuimos hasta la estación a buscarlos.
Ya instalados de nuevo, tomando unas cervezas, se empieza a gestar mi primer tatuaje viajero.
2 horas después el mensaje y la energía queda sellada en mi piel, Dani me agradece por permitirle tatuarme, yo devuelvo la pared diciendo que su arte viaja conmigo de ahora en adelante al igual que su amistad.
De vuelta en casa de Edwin pensaba en los pequeños momentos, en los buenos y pequeños momentos que hacen diferente la vida. Ir conociendo gente, aprendiendo de todos y cada uno.
Cuando nos fuimos Isa me contó que Dani se había hecho famoso unos meses atrás cuando participó de un reality (expedición Robinson). Me pareció un gesto tan bobo pero a la vez tan representativo que no me contara nada. La humildad y la sencillez de este pibe me enseñaron. Hablar menos y hacer más. No importa quién sos o qué tenés, a la larga lo único importante es ser.
Después de 78 días nos reconciliamos, Medallo va dejándose querer y yo le voy soltando la mano a Bogotá, aunque siempre seguirá en mi alma y en mi corazón.
Sigo buscando, sigo viajando y sigo aprendiendo.
Como dicen Los Pericos:
Sin cadenas sobre los pies
me puse a andar
hace tiempo quise encontrar
el camino
Nada escapa, nada muere,
nadie olvida, eso lo sé.
En busca de historias felices
Felices serán el día en que pisen firme.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura Vida
Yuyi - 20 de setiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
Próxima Estación Medellín.... Próxima Estación Esperanza...
Tato me prometió la despedida más grande de todas, para que siempre tenga ganas de volver.
Salimos para La Vega, como a hora y media de Bogotá, llegamos y la cosa ya estaba armada, cerveza enfriandosé, la carne para el asado en el congelador y la música timidamente empieza a marcar el ritmo.
La finca queda en la cima de una montaña literalmente, el paisaje es increíble, y cuando la noche avanza y la luna ilumina todo el horizonte lo es mucho más.
Entendiendo que todos iban a tomar aguardiente, me moví con inteligencia las horas previas. Quería pasear en bici y me decidí por comprar un Ron Flor de Caña 4 años, para matizar la noche con un poco de música y montaña.
Pasan las horas, la ronda siempre se arma alrededor del fuego, todos toman aguardiente, yo prefiero ser fiel a mi Cuba más libre que nunca, 3/4 y buena música y el amanecer se empieza a notar en el horizonte. Que lindo es el cielo al amanecer!! como diría Sabina, "benditas horas que mezclan al borracho y al madrugador", todos se fueron a dormir, yo tenía cuerda para rato, asique me senté en una reposera a contemplar el infinito que se iba tiniendo de amarillo.
Se hacen las 10, pasan las 11 y a las 12 empiezo a preparar la carne para el asado que voy a concretar horas más tarde. El fuego está prendido asique solo queda reorganizar y echar carbón.
20 chorizos, 1 lomo entero y unos bifes de churrasco acompañados por unas papas a la parrilla empiezan a chillar al son de las brazas. Voy hasta la cocina y las primeras caras se dejan ver. Noche dificil y de resaca para los dormidos, yo todavía no me acosté asique el envión ayuda. Descorcho un Las Moras Malbec cosecha 2009, me cuelgo de alguna rama y sigo preparando la comida. Después de comer y con cuerpo y alma fusilados me acuesto, sólo aguanto 2 horas acostado. me levanto y empezamos a preparar todo para la vuelta.
Llegamos a las 7 de la tarde a Bogotá, prendo la tele y Boca le gana a Newells 1 a 0. Tiempo para una hamburguesa y acostarse a dormir.
Martes 6 am, suena el despertador, tiempo de empezar a marchar. Me baño, termino de armar la mochila y me conecto para dejar el parte por si pasa algo en la ruta.
Me despido de Ana, de Pablo, de la Mona, de la casa, que fueron mi familia más de 40 días, que me trataron con amor y respeto cada uno de los días que compartimos, insisten que es una locura viajar a dedo por Colombia, yo creo en la gente, siempre y en todos lados.
Llego a un peaje, tiro la mochila al costado, me siento en la banquina a prender velas para que el viaje sea acompañado. Después de 13 horas, 1 auto, 2 camionetas, 1 buseta y un camión llego a Medellín a las 11 de la noche. Hablo con Edwin, me viene a buscar a una estación y nos vamos para su casa.
Después de las presentaciones y de hablar de cuanto le gusto Buenos Aires y Arrecifes, me confiesa que si por algo me recibe en su casa es por el trato que le dieron en Argentina, Pali, Naty, las hermanas Ortigoza, la Doctora (por la Mondi). Llegamos a la casa, me baño y a las 12 estabamos en un bar tomando una cerveza. Música en vivo, la salsa y el ska suenan a pleno y la banda suena de puta madre. El lugar se llama "El Eslabón prendido" queda en pleno centro, sería como San Telmo o Congreso en Capital.
Necesitaba respirar un poco del ambiente under, necesitaba hippies, necesitaba lugares chiquitos y relajados, donde el humo es más espeso y la gente no mira para ver a quien tiene al lado. Bailamos un rato de salsa pero el cansancio me empieza a pinchar los gemelos, se hizo la hora de descansar porque al otro día quiero salir a pasear.
Nos pasamos el miércoles recorriendo lugares, paseando en Metro hasta que me doy cuenta el barrio en el que estoy viviendo. Casi como obra del destino, como dandome la bienvenida para sentirme más cerca. Vivo en Floresta, a 5 cuadras de la estación. Me acuerdo de los asados en lo Wil, en los viajes a la cancha con el vasco, en las visitas al peludo.
El jueves me decidí a caminar la zona de bares para ver si había trabajo, después de 5 bares me cruzo con Tadeo, un tipo macanudo, con cara de chanta, de esos buscas de la vida. Le cuento mi historia, me pregunta que se hacer, le contesto que lo que necesite, entonces me mira y me dice "preparame un mojito, pedile a la chica esa todo lo que necesites. Ron, azúcar, hierba buena y soda es todo lo que necesito. Le pido un macerador y me dice que no tienen, asique agarro una cuchilla por la hoja de acero con un trapo y empiezo a macerar con el mango. Lo prueba, me mira, y dice "está muy bueno, podés venir a las 5 a trabajar", le contestó que sí voy a casa me cambio y vuelvo a la hora pautada para hacer una prueba que resulta salir de primera y me dicen que vuelva viernes y sábado.
Cuando estaba en Bogotá no tenía muy claro porque me iba de un lugar donde había recibido tanto cariño y donde había hecho muchos amigos. No lo tenía claro pero sabía que algo me llama a seguir viajando, a seguir conociendo gente. Se que hay algo para mí en algún lugar y hacia ese lugar estoy yendo. No se donde es ni cuanto tardaré en llegar. Llegaré algún día a encontrarlo? Tampoco lo sé. Algunos le dicen destino, otros dicen que una persona va en cada una de las vidas cruzándose con gente, reconociéndose, en los gestos en las miradas. Yo creo que cuando uno fluye la vida misma te va llevando.
Estoy leyendo "Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sábato, en el libro habla del destino y dice: "El destino no se manifiesta en abstracto, sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera".
Destino, coincidencia, reencuentros de vidas pasadas, como sea yo espero siempre que la vida me sorprenda o como diría mi amiga flora, yo dejo que la vida me despeine.
Pase lo que pase, sea como sea, próxima estación Esperanza...
Pase lo que pase, sea como sea, A tu Manera...
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura vida
Yuyi - 8 de setiembre de 2011
Salimos para La Vega, como a hora y media de Bogotá, llegamos y la cosa ya estaba armada, cerveza enfriandosé, la carne para el asado en el congelador y la música timidamente empieza a marcar el ritmo.
La finca queda en la cima de una montaña literalmente, el paisaje es increíble, y cuando la noche avanza y la luna ilumina todo el horizonte lo es mucho más.
Entendiendo que todos iban a tomar aguardiente, me moví con inteligencia las horas previas. Quería pasear en bici y me decidí por comprar un Ron Flor de Caña 4 años, para matizar la noche con un poco de música y montaña.
Pasan las horas, la ronda siempre se arma alrededor del fuego, todos toman aguardiente, yo prefiero ser fiel a mi Cuba más libre que nunca, 3/4 y buena música y el amanecer se empieza a notar en el horizonte. Que lindo es el cielo al amanecer!! como diría Sabina, "benditas horas que mezclan al borracho y al madrugador", todos se fueron a dormir, yo tenía cuerda para rato, asique me senté en una reposera a contemplar el infinito que se iba tiniendo de amarillo.
Se hacen las 10, pasan las 11 y a las 12 empiezo a preparar la carne para el asado que voy a concretar horas más tarde. El fuego está prendido asique solo queda reorganizar y echar carbón.
20 chorizos, 1 lomo entero y unos bifes de churrasco acompañados por unas papas a la parrilla empiezan a chillar al son de las brazas. Voy hasta la cocina y las primeras caras se dejan ver. Noche dificil y de resaca para los dormidos, yo todavía no me acosté asique el envión ayuda. Descorcho un Las Moras Malbec cosecha 2009, me cuelgo de alguna rama y sigo preparando la comida. Después de comer y con cuerpo y alma fusilados me acuesto, sólo aguanto 2 horas acostado. me levanto y empezamos a preparar todo para la vuelta.
Llegamos a las 7 de la tarde a Bogotá, prendo la tele y Boca le gana a Newells 1 a 0. Tiempo para una hamburguesa y acostarse a dormir.
Martes 6 am, suena el despertador, tiempo de empezar a marchar. Me baño, termino de armar la mochila y me conecto para dejar el parte por si pasa algo en la ruta.
Me despido de Ana, de Pablo, de la Mona, de la casa, que fueron mi familia más de 40 días, que me trataron con amor y respeto cada uno de los días que compartimos, insisten que es una locura viajar a dedo por Colombia, yo creo en la gente, siempre y en todos lados.
Llego a un peaje, tiro la mochila al costado, me siento en la banquina a prender velas para que el viaje sea acompañado. Después de 13 horas, 1 auto, 2 camionetas, 1 buseta y un camión llego a Medellín a las 11 de la noche. Hablo con Edwin, me viene a buscar a una estación y nos vamos para su casa.
Después de las presentaciones y de hablar de cuanto le gusto Buenos Aires y Arrecifes, me confiesa que si por algo me recibe en su casa es por el trato que le dieron en Argentina, Pali, Naty, las hermanas Ortigoza, la Doctora (por la Mondi). Llegamos a la casa, me baño y a las 12 estabamos en un bar tomando una cerveza. Música en vivo, la salsa y el ska suenan a pleno y la banda suena de puta madre. El lugar se llama "El Eslabón prendido" queda en pleno centro, sería como San Telmo o Congreso en Capital.
Necesitaba respirar un poco del ambiente under, necesitaba hippies, necesitaba lugares chiquitos y relajados, donde el humo es más espeso y la gente no mira para ver a quien tiene al lado. Bailamos un rato de salsa pero el cansancio me empieza a pinchar los gemelos, se hizo la hora de descansar porque al otro día quiero salir a pasear.
Nos pasamos el miércoles recorriendo lugares, paseando en Metro hasta que me doy cuenta el barrio en el que estoy viviendo. Casi como obra del destino, como dandome la bienvenida para sentirme más cerca. Vivo en Floresta, a 5 cuadras de la estación. Me acuerdo de los asados en lo Wil, en los viajes a la cancha con el vasco, en las visitas al peludo.
El jueves me decidí a caminar la zona de bares para ver si había trabajo, después de 5 bares me cruzo con Tadeo, un tipo macanudo, con cara de chanta, de esos buscas de la vida. Le cuento mi historia, me pregunta que se hacer, le contesto que lo que necesite, entonces me mira y me dice "preparame un mojito, pedile a la chica esa todo lo que necesites. Ron, azúcar, hierba buena y soda es todo lo que necesito. Le pido un macerador y me dice que no tienen, asique agarro una cuchilla por la hoja de acero con un trapo y empiezo a macerar con el mango. Lo prueba, me mira, y dice "está muy bueno, podés venir a las 5 a trabajar", le contestó que sí voy a casa me cambio y vuelvo a la hora pautada para hacer una prueba que resulta salir de primera y me dicen que vuelva viernes y sábado.
Cuando estaba en Bogotá no tenía muy claro porque me iba de un lugar donde había recibido tanto cariño y donde había hecho muchos amigos. No lo tenía claro pero sabía que algo me llama a seguir viajando, a seguir conociendo gente. Se que hay algo para mí en algún lugar y hacia ese lugar estoy yendo. No se donde es ni cuanto tardaré en llegar. Llegaré algún día a encontrarlo? Tampoco lo sé. Algunos le dicen destino, otros dicen que una persona va en cada una de las vidas cruzándose con gente, reconociéndose, en los gestos en las miradas. Yo creo que cuando uno fluye la vida misma te va llevando.
Estoy leyendo "Sobre Héroes y Tumbas" de Ernesto Sábato, en el libro habla del destino y dice: "El destino no se manifiesta en abstracto, sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera".
Destino, coincidencia, reencuentros de vidas pasadas, como sea yo espero siempre que la vida me sorprenda o como diría mi amiga flora, yo dejo que la vida me despeine.
Pase lo que pase, sea como sea, próxima estación Esperanza...
Pase lo que pase, sea como sea, A tu Manera...
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a surfearla...
Pura vida
Yuyi - 8 de setiembre de 2011
jueves, 25 de agosto de 2011
Empezaron las despedidas.. 52 días...
Me imagino que todas las despedidas van a ser especiales y dificiles, que en cada lugar sembraré nuevos amigos, nuevas historias, cosas de las que sólo se llevan en el recuerdo y en el corazón.
Me imagino la historia de alguien al final del camino recordando y eligiendo los momentos donde fue realmente feliz y seguramente Bogotá se va a llevar un capítulo importante sin dudas.
Porque me alojó, porque me adoptó, porque es lindo y llena el alma cuando a uno lo invitan a quedarse, y te dicen "A dónde te vas a ir? Quedate acá!!. Y aunque se que tengo que seguir camino porque todavía ni empecé a encontrar eso que fui a buscar, me cuesta arrancar para la ruta.
El martes hice despedida con mis compañeros de trabajo, la historia era que ellos me querías invitar a mí a tomar algo y hacer una salida. Yo les dije que aceptaba con la condición que me llevaran a un lugar donde ellos sintieran como su casa, no importaba si era a tomar a una plaza, al bar del barrio o a la parada de los pibes en una esquina cualquiera.
Los pasé a buscar a las 4 de la tarde, nos subimos a un taxi con Henry, Jaime, y Ana y nos fuimos para La Florida. Un barrio alejado del centro de Bogotá que podría ser Pompeya o Constitución tranquilamente.
Llegamos como a las 6 porque el tránsito estaba imposible, con el estómago vacío y algo de sed. 4 cervezas y un cartón de aguardiente como para ir acomodandosé.
El lugar era como un club de barrio pero chiquito, imaginatelo como el buffet del club mejor dicho. 2 mesas de billar, 1 de pool, una rockola y un Sapo forman parte de las actividades principales. Las mesas y las sillas de diferentes tamaños y colores completan el mobiliario.
Yo empecé con cerveza, Henry, Jaimito y Ana con aguardiente más cerveza por supuesto. De a poco empezaron a convencerme con un poco de aguardiente. Nos dividimos en grupos y empezamos los desafíos al Sapo. 3 por equipo, el que gana se salva de pagar la ronda. Después de haber ganado ampliamente todas las vueltas nos damos cuenta que nos movieron el tanteador, nos matamos todos de risa mientras se busca a los culpables.
Desde la rockola siguen haciendo lo posible para que me sienta como en casa. El dueño del lugar me dice que los créditos corren por cuenta del bar mientras pone Calaveras y Diablitos de los Cadillacs. Gente que no de Todos tus muertos lo sigue y aparece Charly Demoliendo hoteles. Nada podría estar mejor y sin embargo en el medio de un partido de pool aparece una señora mayor. Traía una canasta de mimbre aunque eso poco importaba. Lo que importaba era lo de adentro, empanadas de carne con papa. Con la borrachera y el bajón me podrían haber dicho que tenían secuestrado a Francis Malmann cocinando para mí y sólo hubiese pensado que con razón estaban tan buenas.
Volvimos como a las 11 de la noche, borrachos como si fueran las 5 de la mañana, la amabilidad con que me trataron. El respeto con el cuál decidieron despedirme, sus palabras como compañeros, como personas con las que me cruzo en la vida.
Pocas veces me he sentido tan querido y respetado como en Bogotá y como dice Tato, estaré en muchos lugares pero no se si me van a tratar como acá.
El miércoles me levanto y me dedico a ser turista. Bajamos al mediodía en el Museo Nacional, recorremos un poco. La realidad es que parece más un museo de historia que de arte. }
Mucho retrato de los oligarcas de la época, muchas pinturas e instrumentos militares. Algunas cosas dedicadas a Bolivar y a la época revolucionaria. Después lo de siempre, la primera radio, el primer tv, el primer discurso presidencial y así sucesivamente. De arte poco, algo de Botero, 3 obras de Obregón y no mucho más.
Salimos de ahí y nos fuimos a almorzar previa pasada por la Plaza de Toros. Paramos en un lugar que se llama El boliche, especialidad en milanesas y pastas y una atención de lujo. La camarera, una hippie, rapada a los costados y de un lado el corte de pelo le dibujaba en corazón. El dueño, un gordito con cara de simpaticón. Llegamos pedimos milanesas y unos fideos con salsa 4 quesos para mí, con salsa de Langostinos para Anita. Salimos a fumar mientras esperamos las milangas, un abreapetito nunca está de más.
Terminamos de comer, la camarera me reta porque no me comí todas mis verduras, pero no puedo decir que no a un Tiramisú con un Té con Limón.
No me podía ni moverme pero el museo Botero estaba a la espera.
La voy a hacer corta para no aburrirlos, me parece muy buena la colección que tiene el Museo Botero, algo de Dalí, Klimt, Degas, Picasso por nombrar algunos, sumado a la colección de Botero y otros artistas latinoamericanos no se ven todos los días y aunque no se nada de arte ni de pintura ni de escultura, tengo la suerte de poder disfrutar de eso. Mirar una pintura o cualquier obra de arte y poder dicernir si te gusta o no, si te transmite algo o no, eso también es disfrutar del arte, sin necesidad de saber con que técnica lo hizo o sobre que material está impreso.
Después de discutir sobre el sentido del arte y la cultura, le planteo a Ana mi postura acerca de que el arte siempre tiene que ser la cara opuesta a la sociedad. Me gusta pensar el arte como a una disciplina con sentido crítico, donde la gente pueda reflejarse en eso, poder sentirse representado, que el arte sea la voz de los que no tienen voz.
Al menos es el arte que me gusta a mí, el que puede formar conciencia, el que puede expresar lo que me gustaría y no puedo.
De a poco me voy acomodando a esta idea que me ronda en la cabeza acerca de que vivir es un arte. Y donde cualquiera puede elegir todos los días como quiere vivir. Y voy buscando, y me voy amoldando a esta vida, disfrutando de las pequeñas cosas, caminando en la vereda de enfrente de los que dicen como hay que vivir, tratando de inspirar y contagiar a otros, mostrando que siempre se puede vivir de otra manera.
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a Surfearla.
Pura vida
Yuyi - 25 de Agosto de 2011
Pd: Las tumbas son para los muertos, las flores para sentirse bien....
Me imagino la historia de alguien al final del camino recordando y eligiendo los momentos donde fue realmente feliz y seguramente Bogotá se va a llevar un capítulo importante sin dudas.
Porque me alojó, porque me adoptó, porque es lindo y llena el alma cuando a uno lo invitan a quedarse, y te dicen "A dónde te vas a ir? Quedate acá!!. Y aunque se que tengo que seguir camino porque todavía ni empecé a encontrar eso que fui a buscar, me cuesta arrancar para la ruta.
El martes hice despedida con mis compañeros de trabajo, la historia era que ellos me querías invitar a mí a tomar algo y hacer una salida. Yo les dije que aceptaba con la condición que me llevaran a un lugar donde ellos sintieran como su casa, no importaba si era a tomar a una plaza, al bar del barrio o a la parada de los pibes en una esquina cualquiera.
Los pasé a buscar a las 4 de la tarde, nos subimos a un taxi con Henry, Jaime, y Ana y nos fuimos para La Florida. Un barrio alejado del centro de Bogotá que podría ser Pompeya o Constitución tranquilamente.
Llegamos como a las 6 porque el tránsito estaba imposible, con el estómago vacío y algo de sed. 4 cervezas y un cartón de aguardiente como para ir acomodandosé.
El lugar era como un club de barrio pero chiquito, imaginatelo como el buffet del club mejor dicho. 2 mesas de billar, 1 de pool, una rockola y un Sapo forman parte de las actividades principales. Las mesas y las sillas de diferentes tamaños y colores completan el mobiliario.
Yo empecé con cerveza, Henry, Jaimito y Ana con aguardiente más cerveza por supuesto. De a poco empezaron a convencerme con un poco de aguardiente. Nos dividimos en grupos y empezamos los desafíos al Sapo. 3 por equipo, el que gana se salva de pagar la ronda. Después de haber ganado ampliamente todas las vueltas nos damos cuenta que nos movieron el tanteador, nos matamos todos de risa mientras se busca a los culpables.
Desde la rockola siguen haciendo lo posible para que me sienta como en casa. El dueño del lugar me dice que los créditos corren por cuenta del bar mientras pone Calaveras y Diablitos de los Cadillacs. Gente que no de Todos tus muertos lo sigue y aparece Charly Demoliendo hoteles. Nada podría estar mejor y sin embargo en el medio de un partido de pool aparece una señora mayor. Traía una canasta de mimbre aunque eso poco importaba. Lo que importaba era lo de adentro, empanadas de carne con papa. Con la borrachera y el bajón me podrían haber dicho que tenían secuestrado a Francis Malmann cocinando para mí y sólo hubiese pensado que con razón estaban tan buenas.
Volvimos como a las 11 de la noche, borrachos como si fueran las 5 de la mañana, la amabilidad con que me trataron. El respeto con el cuál decidieron despedirme, sus palabras como compañeros, como personas con las que me cruzo en la vida.
Pocas veces me he sentido tan querido y respetado como en Bogotá y como dice Tato, estaré en muchos lugares pero no se si me van a tratar como acá.
El miércoles me levanto y me dedico a ser turista. Bajamos al mediodía en el Museo Nacional, recorremos un poco. La realidad es que parece más un museo de historia que de arte. }
Mucho retrato de los oligarcas de la época, muchas pinturas e instrumentos militares. Algunas cosas dedicadas a Bolivar y a la época revolucionaria. Después lo de siempre, la primera radio, el primer tv, el primer discurso presidencial y así sucesivamente. De arte poco, algo de Botero, 3 obras de Obregón y no mucho más.
Salimos de ahí y nos fuimos a almorzar previa pasada por la Plaza de Toros. Paramos en un lugar que se llama El boliche, especialidad en milanesas y pastas y una atención de lujo. La camarera, una hippie, rapada a los costados y de un lado el corte de pelo le dibujaba en corazón. El dueño, un gordito con cara de simpaticón. Llegamos pedimos milanesas y unos fideos con salsa 4 quesos para mí, con salsa de Langostinos para Anita. Salimos a fumar mientras esperamos las milangas, un abreapetito nunca está de más.
Terminamos de comer, la camarera me reta porque no me comí todas mis verduras, pero no puedo decir que no a un Tiramisú con un Té con Limón.
No me podía ni moverme pero el museo Botero estaba a la espera.
La voy a hacer corta para no aburrirlos, me parece muy buena la colección que tiene el Museo Botero, algo de Dalí, Klimt, Degas, Picasso por nombrar algunos, sumado a la colección de Botero y otros artistas latinoamericanos no se ven todos los días y aunque no se nada de arte ni de pintura ni de escultura, tengo la suerte de poder disfrutar de eso. Mirar una pintura o cualquier obra de arte y poder dicernir si te gusta o no, si te transmite algo o no, eso también es disfrutar del arte, sin necesidad de saber con que técnica lo hizo o sobre que material está impreso.
Después de discutir sobre el sentido del arte y la cultura, le planteo a Ana mi postura acerca de que el arte siempre tiene que ser la cara opuesta a la sociedad. Me gusta pensar el arte como a una disciplina con sentido crítico, donde la gente pueda reflejarse en eso, poder sentirse representado, que el arte sea la voz de los que no tienen voz.
Al menos es el arte que me gusta a mí, el que puede formar conciencia, el que puede expresar lo que me gustaría y no puedo.
De a poco me voy acomodando a esta idea que me ronda en la cabeza acerca de que vivir es un arte. Y donde cualquiera puede elegir todos los días como quiere vivir. Y voy buscando, y me voy amoldando a esta vida, disfrutando de las pequeñas cosas, caminando en la vereda de enfrente de los que dicen como hay que vivir, tratando de inspirar y contagiar a otros, mostrando que siempre se puede vivir de otra manera.
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a Surfearla.
Pura vida
Yuyi - 25 de Agosto de 2011
Pd: Las tumbas son para los muertos, las flores para sentirse bien....
miércoles, 17 de agosto de 2011
Ser Nómade en Bogotá... Aprendiendo a Ser
A veces me resulta indescifrable Bogotá. Tiene esa mezcla rara de tranquilidad y punto de ebullición, nunca me queda claro si en cualquier momento puede pasar algo o si se mantendrá invariable durante horas y horas.
Cuando llegué me pareció una ciudad muy tranquila, con gente amable y predispuesta con el turista. A medida que fui conociendo más y más me empecé a cruzar con historias contradictorias.
Camino por la calle, veo al pibe de 8 años aspirando poxi, al borracho de turno en la esquina, la señora cruzando la avenida con el cochecito del bebé, un militar parado en cada esquina ametralladora en mano. Podría ser Kabul o La Cumbrecita.
Carteles de propaganda militar habitan las calles, hablando de ética, respeto y responsabilidad moral. Debo confesar lo chocante que me parece caminar por la calle y que un tipo vestido de verde con una ametralladora en la mano tenga la posibilidad de arrancarme la vida.
Siempre que pienso en la soledad se me viene a la cabeza una idea. Pienso cual será la sensación de un indigente, de cualquier persona que quedó a la vera del camino de este sistema, que no tiene nada más que un banco de plaza y algún perro que le ladre.
Trato de ponerme en su lugar, tratar de entender. Que le pasará por dentro a la hora que la ciudad se apaga. Cuándo la gente sale de los trabajos, el sol se esconde, la ciudad empieza a silenciarse. Con suerte durante el día hice algunas monedas para morfar algo y tomarse el resto, tratando de no pensar, de no sentir.
Una camioneta BMW pasa por delante mío, no estoy seguro que entienda la realidad que se vive por fuera de su burbuja de cristal polarizada. Pero pienso cuán distinta es su propia realidad a la de mi vagabundo amigo.
Cuanta gente conocí que arrancaba a las 7 am y llegaba a la casa a las 9 de la noche. Cansado, podrido de tanto día de trabajo. Con ganas de una ducha, un plato de comida y de desmayarse en la cama. Cerrar los ojos y tratar de no pensar. De no escuchar. No importa si quien habla es un hijo, una esposa. Sólo necesita silencio. No se sentirá igual de solitario? A pesar de su BM, de su plasma o su casa en barrio privado.
Muchas me advertían cuando llegué que tuviese cuidado con los taxis, con los grupos en las plazas, pero siempre me parecía una boludez. Las primeras semanas seguía con la cabeza en Buenos Aires y pensaba que si en Buenos Aires no me había pasado nada como me iba a pasar justo acá.
Algunas veces me volví caminando de madrugada hasta el hostal y me lo recriminaron varios.
Una mañana me despierto como a las 6 am y lo veo entrar a Stephan, un alemán buena onda y drogadicto. Lo despiertan a Martin, mi amigo suizo, otro personaje que merece un capítulo aparte. También está William, el recepcionista del hostal del turno noche.
En el segundo flash lo veo a Martin cambiarse y salir del cuarto. Sin entender mucho que pasa me vuelvo a dormir.
A la mañana siguiente me entero que agarraron a Stephan a la salida de un bar donde las niñas bailan y juegan a ser Barbie Superstar. Lo marcaron, lo esperaron entre 4. Una patada en las costillas antes que pueda enterarse que alguien le quería robar, lo desestabiliza, cae en la vereda y empiezan a patearlo. Le sacan la billetera, las tarjetas, le pegan una puñalada en la pierna y se pierden por una sucia y oscura calle de los suburbios.
Cuando a la mañana siguiente lo encuentro estaba con el jean tapado de sangre, borracho, con las pupilas dilatadas y matándose de risa mientras les mostraba, al resto de la banda, su video en el hospital, de cuando le cocían la pierna.
Yo no vine a ser padre a este viaje, pero me pareció importante decirle que pensaba. Que su familia esta lejos, que no hay que dar papaya (termino utilizado para decir que te robaron por boludo más o menos). Poco le habrá importado, pero yo aprendí la lección. A cuidarme más, a confiarme menos.
Cómo cada uno de los animales de la selva. Cada uno desarrollando la habilidad para sobrevivir en la jungla. En la verde o en la de cemento. En un coche importado o durmiendo en un cartón.
Yo me voy adaptando a la vida nómade, caminando por la sombra, adaptando mis instintos, evolucionando lo que mejor se hacer y mejorando lo que me cuesta más. Aprendiendo a ser más tolerante, a ser más paciente, más constante.
En definitiva yo estoy aprendiendo a ser.
Y me pongo de pie por los que luchan por ser y por los que luchan porque otros también puedan ser.
Pienso en Mati y el Poyo desde su lugar de comunicadores y militantes.
Pienso en Franquito y Rosina y su constante lucha porque todos tengan un techo, tan utópico como realizable.
Pienso en la cantidad de extranjeros que voy conociendo en el viaje. Que vienen a trabajar en escuelas, en villas, en lo que se necesite.
Sin dudas el futuro está en la militancia, en la defensa de las ideas y de los derechos.
No hay más futuro que el presente, el hoy es lo que marcará la diferencia mañana. Cómo actúe cada uno, con huevos y con conciencia es lo que hará del mañana un lugar mejor.
Queda mucho por hacer, pero también es cierto que queda mucha gente por sumarse.
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a Surfearla.
Pura vida
Yuyi - 17 de agosto de 2011
Cuando llegué me pareció una ciudad muy tranquila, con gente amable y predispuesta con el turista. A medida que fui conociendo más y más me empecé a cruzar con historias contradictorias.
Camino por la calle, veo al pibe de 8 años aspirando poxi, al borracho de turno en la esquina, la señora cruzando la avenida con el cochecito del bebé, un militar parado en cada esquina ametralladora en mano. Podría ser Kabul o La Cumbrecita.
Carteles de propaganda militar habitan las calles, hablando de ética, respeto y responsabilidad moral. Debo confesar lo chocante que me parece caminar por la calle y que un tipo vestido de verde con una ametralladora en la mano tenga la posibilidad de arrancarme la vida.
Siempre que pienso en la soledad se me viene a la cabeza una idea. Pienso cual será la sensación de un indigente, de cualquier persona que quedó a la vera del camino de este sistema, que no tiene nada más que un banco de plaza y algún perro que le ladre.
Trato de ponerme en su lugar, tratar de entender. Que le pasará por dentro a la hora que la ciudad se apaga. Cuándo la gente sale de los trabajos, el sol se esconde, la ciudad empieza a silenciarse. Con suerte durante el día hice algunas monedas para morfar algo y tomarse el resto, tratando de no pensar, de no sentir.
Una camioneta BMW pasa por delante mío, no estoy seguro que entienda la realidad que se vive por fuera de su burbuja de cristal polarizada. Pero pienso cuán distinta es su propia realidad a la de mi vagabundo amigo.
Cuanta gente conocí que arrancaba a las 7 am y llegaba a la casa a las 9 de la noche. Cansado, podrido de tanto día de trabajo. Con ganas de una ducha, un plato de comida y de desmayarse en la cama. Cerrar los ojos y tratar de no pensar. De no escuchar. No importa si quien habla es un hijo, una esposa. Sólo necesita silencio. No se sentirá igual de solitario? A pesar de su BM, de su plasma o su casa en barrio privado.
Muchas me advertían cuando llegué que tuviese cuidado con los taxis, con los grupos en las plazas, pero siempre me parecía una boludez. Las primeras semanas seguía con la cabeza en Buenos Aires y pensaba que si en Buenos Aires no me había pasado nada como me iba a pasar justo acá.
Algunas veces me volví caminando de madrugada hasta el hostal y me lo recriminaron varios.
Una mañana me despierto como a las 6 am y lo veo entrar a Stephan, un alemán buena onda y drogadicto. Lo despiertan a Martin, mi amigo suizo, otro personaje que merece un capítulo aparte. También está William, el recepcionista del hostal del turno noche.
En el segundo flash lo veo a Martin cambiarse y salir del cuarto. Sin entender mucho que pasa me vuelvo a dormir.
A la mañana siguiente me entero que agarraron a Stephan a la salida de un bar donde las niñas bailan y juegan a ser Barbie Superstar. Lo marcaron, lo esperaron entre 4. Una patada en las costillas antes que pueda enterarse que alguien le quería robar, lo desestabiliza, cae en la vereda y empiezan a patearlo. Le sacan la billetera, las tarjetas, le pegan una puñalada en la pierna y se pierden por una sucia y oscura calle de los suburbios.
Cuando a la mañana siguiente lo encuentro estaba con el jean tapado de sangre, borracho, con las pupilas dilatadas y matándose de risa mientras les mostraba, al resto de la banda, su video en el hospital, de cuando le cocían la pierna.
Yo no vine a ser padre a este viaje, pero me pareció importante decirle que pensaba. Que su familia esta lejos, que no hay que dar papaya (termino utilizado para decir que te robaron por boludo más o menos). Poco le habrá importado, pero yo aprendí la lección. A cuidarme más, a confiarme menos.
Cómo cada uno de los animales de la selva. Cada uno desarrollando la habilidad para sobrevivir en la jungla. En la verde o en la de cemento. En un coche importado o durmiendo en un cartón.
Yo me voy adaptando a la vida nómade, caminando por la sombra, adaptando mis instintos, evolucionando lo que mejor se hacer y mejorando lo que me cuesta más. Aprendiendo a ser más tolerante, a ser más paciente, más constante.
En definitiva yo estoy aprendiendo a ser.
Y me pongo de pie por los que luchan por ser y por los que luchan porque otros también puedan ser.
Pienso en Mati y el Poyo desde su lugar de comunicadores y militantes.
Pienso en Franquito y Rosina y su constante lucha porque todos tengan un techo, tan utópico como realizable.
Pienso en la cantidad de extranjeros que voy conociendo en el viaje. Que vienen a trabajar en escuelas, en villas, en lo que se necesite.
Sin dudas el futuro está en la militancia, en la defensa de las ideas y de los derechos.
No hay más futuro que el presente, el hoy es lo que marcará la diferencia mañana. Cómo actúe cada uno, con huevos y con conciencia es lo que hará del mañana un lugar mejor.
Queda mucho por hacer, pero también es cierto que queda mucha gente por sumarse.
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la Ola y a Surfearla.
Pura vida
Yuyi - 17 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
39 días de viajero... Lo bueno de ser un Yuyo....
La sensación... sin dudas es la sensación de que nada malo puede pasar lo que me tiene tan en paz. Siempre siento cuando viajo, que no hay motivo para ver el lado negativo a ninguna situación.
39 días han pasado desde la partida de mi querido y tóxico Buenos Aires. Una vez charlando con Franquito Perrone me dí cuenta de que podía hacer este viaje. Le contaba de mis miedos con respecto al viaje. Cuando termine de hablar, solamente dijo una frase, y cito textual: "Lo bueno de ser un yuyo es que crece en cualquier parte".
Creo que de a poco me voy acomodando en esta versión relajada de la vida. Salir del tedio de la rutina, de esa forma de vivir tan destructora, tan consumista, donde la misma competencia y el desgaste llevan a ser cada día mas mezquinos, cada día más individualistas, cada día menos solidario. Salgan de su casa, apaguen la tele y vean lo que pasa.
Aprendí que las mejores historias son las que no se esperan y por eso opté por la posibilidad de no decir que no a ninguna invitación. Visitar lugares, ir a conocer a alguien, salir a cenar o incluso ir a bailar salsa...
Miércoles 10 de Agosto, me levanto, preparo desayuno, y me pongo a charlar con Ana. Le cuento que no tengo que trabajar a la noche asique podemos cumplir con la promesa de ir a bailar salsa.
Ana es enferma del son cubano y la salsa, tanto o más que yo por el reggae, sumado a que durante muchisimos años estudió danza clásica. Entenderán que, conociendo estas historias me veía en serios problemas.
Y la noche arranca cuando todavía era la tarde, porque a las 4 pm estaba con un tetra brik de ron Viejo de Caldas, si, si, ron en tetra. Empezamos a preparar cuba libre mientras disputábamos con Pablo, el hijo de Ana, unos increíbles partidos de fútbol en la Play. Vos con Colombia, yo con Argentina, el escenario estaba planteado. Se hacen las 20 hs, con 4 cubas en el alma, me dispongo a la ducha y a preparar la salida.
Casi listos, y sólo restando armar la artillería para una noche que parece va a ser larga, hablamos con una amiga de Anita y nos dice que están yendo con un grupo a un antro en una zona baja de Bogotá.
Con las balas en la cartuchera y toda la vibra positiva, llamamos el taxi, 15 minutos después, estamos en marcha.
Llegamos al lugar, se llama "EL TITICÓ". Por fuera me da la sensación de teatro viejo, de los de película yankee. Adentro puedo afirmar que era un cabaret de los años 80. Sillones de cuero rojo, mesas con espejo, espejo en las paredes, bolas de espejos y muuuuuchaas luces de colores.
La cuestión que los sillones están puestos en círculos y en el medio la pista. Había 5 o 6 islas iguales, con algún que otro caño en el medio para que bailen las chicas.
Me sentía Johnny Deep en "Pánico y Locura en Las Vegas", faltaba Moria, el negro Olmedo y el facha Martel y estábamos todos.
Y ahí entendí porque los caribeños son tan felices, aún cuando no tienen nada, sigue sin importarles. Viven a otro ritmo, juegan a otra cosa. Tienen el son cubano y la salsa y el merengue y el boogaloo.
2 caladas, 1 mojito y a la pista. Suena el Joe Arroyo, Cheo Feliciano, Willie Colon, Gilberto Santarosa entre otros.
Empieza la clase de baile, 3 datos básicos para bailar salsa:
39 días han pasado desde la partida de mi querido y tóxico Buenos Aires. Una vez charlando con Franquito Perrone me dí cuenta de que podía hacer este viaje. Le contaba de mis miedos con respecto al viaje. Cuando termine de hablar, solamente dijo una frase, y cito textual: "Lo bueno de ser un yuyo es que crece en cualquier parte".
Creo que de a poco me voy acomodando en esta versión relajada de la vida. Salir del tedio de la rutina, de esa forma de vivir tan destructora, tan consumista, donde la misma competencia y el desgaste llevan a ser cada día mas mezquinos, cada día más individualistas, cada día menos solidario. Salgan de su casa, apaguen la tele y vean lo que pasa.
Aprendí que las mejores historias son las que no se esperan y por eso opté por la posibilidad de no decir que no a ninguna invitación. Visitar lugares, ir a conocer a alguien, salir a cenar o incluso ir a bailar salsa...
Miércoles 10 de Agosto, me levanto, preparo desayuno, y me pongo a charlar con Ana. Le cuento que no tengo que trabajar a la noche asique podemos cumplir con la promesa de ir a bailar salsa.
Ana es enferma del son cubano y la salsa, tanto o más que yo por el reggae, sumado a que durante muchisimos años estudió danza clásica. Entenderán que, conociendo estas historias me veía en serios problemas.
Y la noche arranca cuando todavía era la tarde, porque a las 4 pm estaba con un tetra brik de ron Viejo de Caldas, si, si, ron en tetra. Empezamos a preparar cuba libre mientras disputábamos con Pablo, el hijo de Ana, unos increíbles partidos de fútbol en la Play. Vos con Colombia, yo con Argentina, el escenario estaba planteado. Se hacen las 20 hs, con 4 cubas en el alma, me dispongo a la ducha y a preparar la salida.
Casi listos, y sólo restando armar la artillería para una noche que parece va a ser larga, hablamos con una amiga de Anita y nos dice que están yendo con un grupo a un antro en una zona baja de Bogotá.
Con las balas en la cartuchera y toda la vibra positiva, llamamos el taxi, 15 minutos después, estamos en marcha.
Llegamos al lugar, se llama "EL TITICÓ". Por fuera me da la sensación de teatro viejo, de los de película yankee. Adentro puedo afirmar que era un cabaret de los años 80. Sillones de cuero rojo, mesas con espejo, espejo en las paredes, bolas de espejos y muuuuuchaas luces de colores.
La cuestión que los sillones están puestos en círculos y en el medio la pista. Había 5 o 6 islas iguales, con algún que otro caño en el medio para que bailen las chicas.
Me sentía Johnny Deep en "Pánico y Locura en Las Vegas", faltaba Moria, el negro Olmedo y el facha Martel y estábamos todos.
Y ahí entendí porque los caribeños son tan felices, aún cuando no tienen nada, sigue sin importarles. Viven a otro ritmo, juegan a otra cosa. Tienen el son cubano y la salsa y el merengue y el boogaloo.
2 caladas, 1 mojito y a la pista. Suena el Joe Arroyo, Cheo Feliciano, Willie Colon, Gilberto Santarosa entre otros.
Empieza la clase de baile, 3 datos básicos para bailar salsa:
- Los pies pegaditos al piso
- El ritmo está en las rodillas.
- La espalda derecha.
Yo se que soy pata dura, ella elogia mi forma de bailar diciendome que tengo paso de negro. Me convenzo de creerle y seguimos durante 3 horas, varios mojitos y algunas salidas a respirar humo.
Eramos 8 en todo el lugar y puedo afirmar que fue una de las mejores experiencias de mi vida, el lugar se caía a pedazos pero la energía era "Super Chevere"...
Volvemos bastante ebrios, le agradezco su invitación entendiendo que, de otro modo nunca hubiese ido a ese lugar y mucho menos a bailar salsa.
Debo reconocer que me estoy haciendo amante de lo imprevisto, de lo inesperado. El único plan es que no tengo plan, confiar en mi intuición, sentir la vibración del momento.
Quedan 15 días en Bogotá, no se que pasará en el próximo destino pero puedo afirmar que me va a costar mucho encontrar lugares que me traten como acá....
Me prometo volver... Tantas veces como pueda...
Colombia tiene ese no se qué
Tiene Sasón, tiene sabor, tiene calor
Abrazo para todos y cada uno...
Subansé a la Ola y a Surfearla...
Pura Vida para todos..
Yuyi
lunes, 1 de agosto de 2011
El camino a La Laguna...
Pienso en todas las personas, todos mis amigos, los que me dicen que no pueden, que no se puede... Cada vez que camino y empiezo a conocer lugares, conocer gente, y cuando el juego se comienza a abrir y veo que las cosas van fluyendo me pregunto que nos lleva a cada uno, por momentos, a sentir que no se puede... Qué esperas? Que Disney invente un nuevo super héroe que te saque del lugar donde estás.
Me estoy dando muestra a mi mismo que si se puede. Que se puede elegir como vivir, como sentir, como caminar.
La historia del viaje a la montaña arrancó la noche que conocí a Ana María y a Tata, hermana del dueño de La Cubanita...
Nos fuimos de rumba y de ahí a desayunar, ya con algunas copas de más en sangre me empezaron a hablar de Villa de Leyva, un pueblo en la montaña a 3 horas de Bogotá.
Resulta que los hermanos de Ana, 2 de ellos, viven ahí con sus mujeres.
Un domingo después de trabajar partimos hacia Villa de Leyva... Sin mucha claridad en el porqué estaba en ese auto, porque camino a ese pueblo... Por Qué?...
Llegamos y nos estaban esperando Pacho y Natalia en su casa del pueblo, de esas que todos queremos tener. Se hace de noche y abrimos una botella de vino tinto, mientras ayudo a Pacho a encender la fogata. La noche está alegremente despejada y el viento mecia unas cañas de bambú para que la paz sea extrema...
Para ponerlos en clima les diría que podrías ser un pueblito en Jujuy, en Salta o tal vez Merlo en San Luis.
Nos ponemos a hablar de esoterismo o otras yerbas, les cuento de la nena del depto de Cabrera, me cuentan alguna que otra historia de por acá hasta que llegamos a una historia puntual. Les conté que a principio de año, estabamos en Lacroze y yo me sentía afiebrado, cuando sentí que algo me pisaba el pecho, poniendome contra la cama y no me dejaba levantarme. Era la cara de un hombre y realmente no me dejaba mover. Según Natalia, la mujer de Pacho, la creencia indígena dice que eso es un brujo, que llega hasta donde estás por un motivo puntual. Creer o reventar. La cuestión es que terminamos hablando de una persona, su sobrenombre es Charry. El tipo tiene un observatorio astrológico. A la mañana siguiente nos levantamos y partimos a nuestro encuentro en el medio de la montaña a unos 20 o 30 Km. Me hizo la carta natal y astral, me habló mucho de cosas que sólo yo podía pensar, de mis viajes, de mi momento para curarme y sanarme, perdonar sin rencor y sin memoria. Me dijo algo tan lindo como.."El pasado no existe, porque es Pasado, el futuro tampoco porque es impredecible, El Presente es Ya, es hora de despertarse..."
No les miento si les digo que me fui shockeado como mínimo. Es raro cuando alguien que no te conoce te diga quién sos y qué buscas. Más raro suena cuando estabamos terminando la sesión y mientras me mira a los ojos me dice: "Deja que Fluya".
Villa de Leyva se empezaba a hacer más claro en mi cabeza. Ya empezaba a sospechar porque tenía que empezar por Bogotá. Como si las piezas se fueran acomodando. Le decía a Anita todo el tiempo, sentía que ya había estado en este lugar y por algún motivo necesitaba volver a empezar acá. En esta tierra, en este lugar, en este momento.
No dude ni un segundo cuando Ana me dijo que podía ir a Bogotá el jueves para trabajar y volver el domingo y así quedarnos una semana más. Me tomé un colectivo el domingo a la madrugada, en la ruta, en Bogotá, a las 10 am. del domingo ya estaba de nuevo ahí para planear la travesía del lunes.
La travesía consistía en viajar hasta el Parque Natural Iguaque: Cuna de dioses, donde ibamos a vivir la experiencia mística de subir hasta los 4 mil mts. de altura donde se encuentra la Laguna de Iguaque, según la mitología Muisca Iguaque es el corazón de Bachué, es la fuente de eso, es la raíz de todo, es lo propio, es lo principal; la Bachué es del agua, es el agua misma. Bachué no se dejó conquistar, cuando vinieron los conquistadores a matarlos, se echó a ahogar en la laguna de Iguaque con el indio cacique y ahí se volvieron unas culebras de oro en la barriga de la laguna, se encantaron allá, pero no se dejaron conquistar. Hicieron una punta de como unos diez mil o quince mil propios indígenas, ahí se cogieron de mano en mano, y cuando mandaron todas sus pertenencias, todas sus joyas al fondo de la laguna, se fueron mandando uno por uno al fondo de la laguna y se echaron en cordón uno tras otro... allá quedaron y allá se encantaron; no se sabe si estén vivos o estén muertos, pero no se dejaron coger de nadie, no se dejaron conquistar y ahí están encantados. »
El lunes a las 4 de la tarde ya estabamos en el refugio, dispuestos a pasar la noche ahí, para iniciar el ascenso al día siguiente. Armamos la carpa, acomodamos todo y bajo unos 100 mts por la selva hasta la casa del guardaparque para comprar un poco de leña. Gran noticia me da cuando me muestra toda la leña mojada. Después de tratar de prenderla, convencerme de que no hubiese prendido ni con un litro de nafta, me relajo y me dispongo hacia la carpa a preparar unos sandwich de jamón y queso. la temperatura esta cerca de los 4° asique nos abrigamos y salimos a disfrutar de la noche que está inmensamente despejadas.
Disfruto de una Viuda Blanca al pasar mientras el techo de estrellas, creanme que hay tantas que es imposible no hipnotizarse con tantas lamparitas, y el sonido del silencio matizado con el canto de los grillos, de las ranas, de los buhos, de los.... Pppfff sería imposible describir el sonido de tantas especies a las que nunca les prestamos atención.
El humo, siempre dulzón se va sintiendo, el viaje ya empezó hace rato y me acuesto en la carpa con la cabeza afuera, no me permito perderme detalle. 2 estrellas fugaces juegan con Ana a las escondidas y yo me resigno a que se me cruce una. No es mi noche.
La mañana me trae de vuelta, con el sol por detrás de la montaña y en el aire se percibe una energía difícil de explicar.
Yo tengo algunos preconceptos acerca de mi equipamiento para Trekking, ya que sólo cuento con mis zapas amarradas con abrojos y mis babuchas verdes, pero el corazón me lleva, me empuja, no puedo evitarlo.
Bajamos del refugio para tomar la ruta del ascenso a la laguna.
Nos insertamos en el camino, la primera parte todo camino de selva hasta las 3.500 metros donde encontraremos la primer parte llana antes de un ascenso muy empinado.
Filmo algunos videos mientras la vamos llevando, y puedo afirmar que a los primeros 500 mts me costaba respirar con tranquilidad.
La altura empieza a sentirse y después de 1750 mts. Ana empieza a apunarse. Paramos a descansar y para que tome un poco de agua. Quiere seguir camino montaña arriba, mientras yo el explico que mi temor es que se descompense arriba. Hace oidos sordos y mirandome a los ojos me dice: "estoy bien, puedo seguir" confío en su poder interior y seguimos el ascenso.
Algo que hicimos mal fue no llevar ni siquiera un reloj, sólo me marco algunos puntos claves con el sol y calculo que es la 1 pm cuando llegamos a los 3.500 mts. Hace más de 3 horas que venimos caminando y calculo que falta por lo menos una hora más.
Lo que queda son 500 mts, esta vez los arboles desaparecen y queda todo desierto y piedras, todo hacia arriba. Después llegar a los 3.700 mts. el camino va a la derecha ascendiendo de a ratos un poquito más...
El frío se pone hostil y la neblina está cerca (nos habían recomendado que si bajaba la neblina pegáramos la vuelta), las piernas se movían solas y a paso acelerado, la sensación de estar vivo que sentí fue mágica. Caminando por la montaña, entre la neblina y ese imán de la naturaleza que nos iba manejando hasta su encuentro.
Ana divisa la laguna y la emoción se hace carne, penetra por los poros cómo si alguien estuviese acariciando tu espalda.
Bajamos cómo locos entre liquenes y cactus y nos damos un abrazo enorme en la orilla de la laguna. Estamos ahí. Había dudado mucho de llegar hasta ahí. El agotamiento físico desaparece y la neblina se empieza a espezar. Los dos estamos de acuerdo que tendríamos que volver pensando que no tenemos reloj y la neblina no nos deja ver el sol, entonces nos podría agarrar la noche en la selva si mis calculos fueron erróneos. Confiando en nuestra energía decido subir unos pasos más piedras arriba hasta que encuentro una cascada con un manantial de agua cristalina. Cargamos agua en el termo y nos ponemos a disfrutar del agua de la vida, de lo que la naturaleza nos da, contacto con la vida en su máxima expresión.
Yo me dispongo a dar luz entre tanta neblina cuando Ana me dice que no está de acuerdo. Entonces le expliqué, y me entendió, cualquiera de mis amigos estaría orgulloso y haría lo mismo que yo, en una laguna sagrada, en el punto más cerca del cielo que podés estar, abrazado con el mundo, sintiendo la fuerza de la tierra. Asique hago bailar la neblina con el humo y juntos ascienden al cielo, y se van con el viento para que llegue hasta donde están mis amigos, brindando conmigo.
El descenso se hace tedioso, me doblo el tobillo faltando 2 km para llegar al refugio, asique con calma y con renguera, hacemos el retorno por la selva.
Las palabras son anecdóticas y posiblemente no suene ni siquiera el 15 % de lindo de lo que viví ahí arriba. Sólo puedo decirles lo que yo sentí cuando me senté en la cama esa noche.
Definitivamente entendí porque vine a Colombia, a Bogotá, a Villa de Leyva.
En el camino hacia la Laguna sentía que ya conocía el camino, que mis piernas podían moverse solas sin que yo tuviese que hacer un esfuerzo en darles órdenes. Sentí que estaba dejando cosas allá, bien en lo alto, amigandome conmigo, amigandome con otros.
Por primera vez en todo el viaje siento que me muevo con la ola, con la energía de la vida, disfrutandola, siendo feliz a cada paso, eligiendo donde quiero estar, cuando quiero estar y como quiero estar.
No se duerman, que nadie se las cuente. A VIVIR.
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la ola y a surfearla.
Pura Vida para todos
Yuyi
Me estoy dando muestra a mi mismo que si se puede. Que se puede elegir como vivir, como sentir, como caminar.
Realmente no tenía muy claro porque había caido en Colombia, incluso a lo largo del viaje mucha gente me pregunto y porqué empezaste por Bogotá, para lo cuál no tenía respuestas...
Hoy después de casi un mes acá puedo contar mis sensaciones.
La historia del viaje a la montaña arrancó la noche que conocí a Ana María y a Tata, hermana del dueño de La Cubanita...
Nos fuimos de rumba y de ahí a desayunar, ya con algunas copas de más en sangre me empezaron a hablar de Villa de Leyva, un pueblo en la montaña a 3 horas de Bogotá.
Resulta que los hermanos de Ana, 2 de ellos, viven ahí con sus mujeres.
Un domingo después de trabajar partimos hacia Villa de Leyva... Sin mucha claridad en el porqué estaba en ese auto, porque camino a ese pueblo... Por Qué?...
Llegamos y nos estaban esperando Pacho y Natalia en su casa del pueblo, de esas que todos queremos tener. Se hace de noche y abrimos una botella de vino tinto, mientras ayudo a Pacho a encender la fogata. La noche está alegremente despejada y el viento mecia unas cañas de bambú para que la paz sea extrema...
Para ponerlos en clima les diría que podrías ser un pueblito en Jujuy, en Salta o tal vez Merlo en San Luis.
Nos ponemos a hablar de esoterismo o otras yerbas, les cuento de la nena del depto de Cabrera, me cuentan alguna que otra historia de por acá hasta que llegamos a una historia puntual. Les conté que a principio de año, estabamos en Lacroze y yo me sentía afiebrado, cuando sentí que algo me pisaba el pecho, poniendome contra la cama y no me dejaba levantarme. Era la cara de un hombre y realmente no me dejaba mover. Según Natalia, la mujer de Pacho, la creencia indígena dice que eso es un brujo, que llega hasta donde estás por un motivo puntual. Creer o reventar. La cuestión es que terminamos hablando de una persona, su sobrenombre es Charry. El tipo tiene un observatorio astrológico. A la mañana siguiente nos levantamos y partimos a nuestro encuentro en el medio de la montaña a unos 20 o 30 Km. Me hizo la carta natal y astral, me habló mucho de cosas que sólo yo podía pensar, de mis viajes, de mi momento para curarme y sanarme, perdonar sin rencor y sin memoria. Me dijo algo tan lindo como.."El pasado no existe, porque es Pasado, el futuro tampoco porque es impredecible, El Presente es Ya, es hora de despertarse..."
No les miento si les digo que me fui shockeado como mínimo. Es raro cuando alguien que no te conoce te diga quién sos y qué buscas. Más raro suena cuando estabamos terminando la sesión y mientras me mira a los ojos me dice: "Deja que Fluya".
Villa de Leyva se empezaba a hacer más claro en mi cabeza. Ya empezaba a sospechar porque tenía que empezar por Bogotá. Como si las piezas se fueran acomodando. Le decía a Anita todo el tiempo, sentía que ya había estado en este lugar y por algún motivo necesitaba volver a empezar acá. En esta tierra, en este lugar, en este momento.
No dude ni un segundo cuando Ana me dijo que podía ir a Bogotá el jueves para trabajar y volver el domingo y así quedarnos una semana más. Me tomé un colectivo el domingo a la madrugada, en la ruta, en Bogotá, a las 10 am. del domingo ya estaba de nuevo ahí para planear la travesía del lunes.
La travesía consistía en viajar hasta el Parque Natural Iguaque: Cuna de dioses, donde ibamos a vivir la experiencia mística de subir hasta los 4 mil mts. de altura donde se encuentra la Laguna de Iguaque, según la mitología Muisca Iguaque es el corazón de Bachué, es la fuente de eso, es la raíz de todo, es lo propio, es lo principal; la Bachué es del agua, es el agua misma. Bachué no se dejó conquistar, cuando vinieron los conquistadores a matarlos, se echó a ahogar en la laguna de Iguaque con el indio cacique y ahí se volvieron unas culebras de oro en la barriga de la laguna, se encantaron allá, pero no se dejaron conquistar. Hicieron una punta de como unos diez mil o quince mil propios indígenas, ahí se cogieron de mano en mano, y cuando mandaron todas sus pertenencias, todas sus joyas al fondo de la laguna, se fueron mandando uno por uno al fondo de la laguna y se echaron en cordón uno tras otro... allá quedaron y allá se encantaron; no se sabe si estén vivos o estén muertos, pero no se dejaron coger de nadie, no se dejaron conquistar y ahí están encantados. »
El lunes a las 4 de la tarde ya estabamos en el refugio, dispuestos a pasar la noche ahí, para iniciar el ascenso al día siguiente. Armamos la carpa, acomodamos todo y bajo unos 100 mts por la selva hasta la casa del guardaparque para comprar un poco de leña. Gran noticia me da cuando me muestra toda la leña mojada. Después de tratar de prenderla, convencerme de que no hubiese prendido ni con un litro de nafta, me relajo y me dispongo hacia la carpa a preparar unos sandwich de jamón y queso. la temperatura esta cerca de los 4° asique nos abrigamos y salimos a disfrutar de la noche que está inmensamente despejadas.
Disfruto de una Viuda Blanca al pasar mientras el techo de estrellas, creanme que hay tantas que es imposible no hipnotizarse con tantas lamparitas, y el sonido del silencio matizado con el canto de los grillos, de las ranas, de los buhos, de los.... Pppfff sería imposible describir el sonido de tantas especies a las que nunca les prestamos atención.
El humo, siempre dulzón se va sintiendo, el viaje ya empezó hace rato y me acuesto en la carpa con la cabeza afuera, no me permito perderme detalle. 2 estrellas fugaces juegan con Ana a las escondidas y yo me resigno a que se me cruce una. No es mi noche.
La mañana me trae de vuelta, con el sol por detrás de la montaña y en el aire se percibe una energía difícil de explicar.
Yo tengo algunos preconceptos acerca de mi equipamiento para Trekking, ya que sólo cuento con mis zapas amarradas con abrojos y mis babuchas verdes, pero el corazón me lleva, me empuja, no puedo evitarlo.
Bajamos del refugio para tomar la ruta del ascenso a la laguna.
Nos insertamos en el camino, la primera parte todo camino de selva hasta las 3.500 metros donde encontraremos la primer parte llana antes de un ascenso muy empinado.
Filmo algunos videos mientras la vamos llevando, y puedo afirmar que a los primeros 500 mts me costaba respirar con tranquilidad.
La altura empieza a sentirse y después de 1750 mts. Ana empieza a apunarse. Paramos a descansar y para que tome un poco de agua. Quiere seguir camino montaña arriba, mientras yo el explico que mi temor es que se descompense arriba. Hace oidos sordos y mirandome a los ojos me dice: "estoy bien, puedo seguir" confío en su poder interior y seguimos el ascenso.
Algo que hicimos mal fue no llevar ni siquiera un reloj, sólo me marco algunos puntos claves con el sol y calculo que es la 1 pm cuando llegamos a los 3.500 mts. Hace más de 3 horas que venimos caminando y calculo que falta por lo menos una hora más.
Lo que queda son 500 mts, esta vez los arboles desaparecen y queda todo desierto y piedras, todo hacia arriba. Después llegar a los 3.700 mts. el camino va a la derecha ascendiendo de a ratos un poquito más...
El frío se pone hostil y la neblina está cerca (nos habían recomendado que si bajaba la neblina pegáramos la vuelta), las piernas se movían solas y a paso acelerado, la sensación de estar vivo que sentí fue mágica. Caminando por la montaña, entre la neblina y ese imán de la naturaleza que nos iba manejando hasta su encuentro.
Ana divisa la laguna y la emoción se hace carne, penetra por los poros cómo si alguien estuviese acariciando tu espalda.
Bajamos cómo locos entre liquenes y cactus y nos damos un abrazo enorme en la orilla de la laguna. Estamos ahí. Había dudado mucho de llegar hasta ahí. El agotamiento físico desaparece y la neblina se empieza a espezar. Los dos estamos de acuerdo que tendríamos que volver pensando que no tenemos reloj y la neblina no nos deja ver el sol, entonces nos podría agarrar la noche en la selva si mis calculos fueron erróneos. Confiando en nuestra energía decido subir unos pasos más piedras arriba hasta que encuentro una cascada con un manantial de agua cristalina. Cargamos agua en el termo y nos ponemos a disfrutar del agua de la vida, de lo que la naturaleza nos da, contacto con la vida en su máxima expresión.
Yo me dispongo a dar luz entre tanta neblina cuando Ana me dice que no está de acuerdo. Entonces le expliqué, y me entendió, cualquiera de mis amigos estaría orgulloso y haría lo mismo que yo, en una laguna sagrada, en el punto más cerca del cielo que podés estar, abrazado con el mundo, sintiendo la fuerza de la tierra. Asique hago bailar la neblina con el humo y juntos ascienden al cielo, y se van con el viento para que llegue hasta donde están mis amigos, brindando conmigo.
El descenso se hace tedioso, me doblo el tobillo faltando 2 km para llegar al refugio, asique con calma y con renguera, hacemos el retorno por la selva.
Las palabras son anecdóticas y posiblemente no suene ni siquiera el 15 % de lindo de lo que viví ahí arriba. Sólo puedo decirles lo que yo sentí cuando me senté en la cama esa noche.
Definitivamente entendí porque vine a Colombia, a Bogotá, a Villa de Leyva.
En el camino hacia la Laguna sentía que ya conocía el camino, que mis piernas podían moverse solas sin que yo tuviese que hacer un esfuerzo en darles órdenes. Sentí que estaba dejando cosas allá, bien en lo alto, amigandome conmigo, amigandome con otros.
Por primera vez en todo el viaje siento que me muevo con la ola, con la energía de la vida, disfrutandola, siendo feliz a cada paso, eligiendo donde quiero estar, cuando quiero estar y como quiero estar.
No se duerman, que nadie se las cuente. A VIVIR.
Abrazo para todos y cada uno.
Subansé a la ola y a surfearla.
Pura Vida para todos
Yuyi
miércoles, 27 de julio de 2011
Carta Abierta a mi sobrina Olivia...
Perdón a mis lectores... Hoy necesito detener el tiempo y el espacio, olvidarme de mi viaje por un minuto y hablarle a ella... A la que llena mis ojos de lágrimas cada vez que pienso en tenerla en brazos.
A mi Olivia con amor..
Creo que fue un 17 de Diciembre de 2010. Todavía resonaba en mi cabeza el saludo final de la profesora de Opinión Pública, "Felicitaciones Basquez, su examen fue muy bueno, está aprobado", la última materia estaba aprobada.
Volví a casa, donde Naty me estaba esperando para brindar y conocer la noticia. Me acuerdo que llegué y nos abrazamos mucho, le dije que por fin me había sacado la mochila de la facultad y ese día me jure y perjure no volver a hacer nada que no quiera. Si iba a estudiar, sería algo que yo deseara con el corazón.
Después empezó a llegar la banda para los festejos, mientras se preparaban los Cubatas y un sabor dulzón perfumaba el ambiente, el teléfono sonó. Era la Tía Lety desde España, me felicitaba, yo creía que por la recibida, pero me hablaba de tu mamá, de mi Agustina... Mi cabeza no llegó a procesar toda la información, pero empecé a sentirte cerca... Algo me venía venir...
Al rato Teléfono otra vez, con un poco de delay, tu mamá estaba al teléfono, casi llorando, diciéndome felicitaciones dobles... Recibido y Tío, todo el mismo día...
Me costó mucho asimilarlo todo. Esa noche no pude dormir.
Siempre te pensé y te soñé... Como sería, lo difícil que iba a ser estando vos y tus papás tan lejos.
Desde antes de saber de vos, me imaginaba llevándote a pasear, a caminar por el parque, al cine o simplemente tenerte en brazos.
La vida nos fue llevando para diferentes lugares, cada uno va formando su historia y su propio camino. Todavía me acuerdo de la cara de susto de tu papá cuando lo conocí en DF, en ese viaje que terminó cambiando la vida y el camino de tu madre. Seguramente así tenía que ser. Por alguna razón mágica creo que las personas se van cruzando y reconociendo. Quizá de otras vidas...
Hago paréntesis y se lo dedico a tu padre. Siempre me dio la sensación de esos buenos tipos, llenos de buena vibra. Me gusto desde el primer día cómo trataba a tu mamá. Creo que eso me dio la tranquilidad de volverme y dejarla sola en DF. Sabía que ya tenía quien la protegiera y la quisiera como yo quería.
Yo ahora te escribo desde Villa de Leyva, un pueblo en la montaña, a 3 horas de Bogotá... En el camino conoceré gente, culturas, ciudades.
Deseo con todo mi corazón que tu mamá no deje que se pierdan nuestras raíces. Quiero verte tomando mate, mirando fútbol (con la de Boca obvio, porque si sos mi sobrina, sos de primera) y comiendo tira de asado.
Pero mucho más deseo que seas feliz, que seas todo lo que quieras ser y que seas libre. Que respetes a todos por igual, sin distinción de raza, religión, nacionalidad o sexualidad.
Espero que cuando seas más grande no existan más las dictaduras, ni esta sociedad tan contaminada por lo material, donde lo más importante es lo que tenés o no lo que sos.
Ojalá que la vida te haga tan multimillonaria, que sólo tengas millones de amigos y millones de atardeceres para disfrutar, millones de momentos mágicos para guardar en tu memoria y millones de abrazos de tu Tío que te ama muchísimo y que siempre va a estar ahí o allá o en algún lugar, donde prestarte la oreja cada vez que la necesites.
Te dejo por último estas palabras del maestro Eduardo Galeano y te pido que nunca dejes de brillar, ni de arder con tu fuego eterno... Que nunca se apague la llama...
A mi Olivia con amor..
Creo que fue un 17 de Diciembre de 2010. Todavía resonaba en mi cabeza el saludo final de la profesora de Opinión Pública, "Felicitaciones Basquez, su examen fue muy bueno, está aprobado", la última materia estaba aprobada.
Volví a casa, donde Naty me estaba esperando para brindar y conocer la noticia. Me acuerdo que llegué y nos abrazamos mucho, le dije que por fin me había sacado la mochila de la facultad y ese día me jure y perjure no volver a hacer nada que no quiera. Si iba a estudiar, sería algo que yo deseara con el corazón.
Después empezó a llegar la banda para los festejos, mientras se preparaban los Cubatas y un sabor dulzón perfumaba el ambiente, el teléfono sonó. Era la Tía Lety desde España, me felicitaba, yo creía que por la recibida, pero me hablaba de tu mamá, de mi Agustina... Mi cabeza no llegó a procesar toda la información, pero empecé a sentirte cerca... Algo me venía venir...
Al rato Teléfono otra vez, con un poco de delay, tu mamá estaba al teléfono, casi llorando, diciéndome felicitaciones dobles... Recibido y Tío, todo el mismo día...
Me costó mucho asimilarlo todo. Esa noche no pude dormir.
Siempre te pensé y te soñé... Como sería, lo difícil que iba a ser estando vos y tus papás tan lejos.
Desde antes de saber de vos, me imaginaba llevándote a pasear, a caminar por el parque, al cine o simplemente tenerte en brazos.
La vida nos fue llevando para diferentes lugares, cada uno va formando su historia y su propio camino. Todavía me acuerdo de la cara de susto de tu papá cuando lo conocí en DF, en ese viaje que terminó cambiando la vida y el camino de tu madre. Seguramente así tenía que ser. Por alguna razón mágica creo que las personas se van cruzando y reconociendo. Quizá de otras vidas...
Hago paréntesis y se lo dedico a tu padre. Siempre me dio la sensación de esos buenos tipos, llenos de buena vibra. Me gusto desde el primer día cómo trataba a tu mamá. Creo que eso me dio la tranquilidad de volverme y dejarla sola en DF. Sabía que ya tenía quien la protegiera y la quisiera como yo quería.
Yo ahora te escribo desde Villa de Leyva, un pueblo en la montaña, a 3 horas de Bogotá... En el camino conoceré gente, culturas, ciudades.
Deseo con todo mi corazón que tu mamá no deje que se pierdan nuestras raíces. Quiero verte tomando mate, mirando fútbol (con la de Boca obvio, porque si sos mi sobrina, sos de primera) y comiendo tira de asado.
Pero mucho más deseo que seas feliz, que seas todo lo que quieras ser y que seas libre. Que respetes a todos por igual, sin distinción de raza, religión, nacionalidad o sexualidad.
Espero que cuando seas más grande no existan más las dictaduras, ni esta sociedad tan contaminada por lo material, donde lo más importante es lo que tenés o no lo que sos.
Ojalá que la vida te haga tan multimillonaria, que sólo tengas millones de amigos y millones de atardeceres para disfrutar, millones de momentos mágicos para guardar en tu memoria y millones de abrazos de tu Tío que te ama muchísimo y que siempre va a estar ahí o allá o en algún lugar, donde prestarte la oreja cada vez que la necesites.
Te dejo por último estas palabras del maestro Eduardo Galeano y te pido que nunca dejes de brillar, ni de arder con tu fuego eterno... Que nunca se apague la llama...
FUEGUITOS…
“Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.- El mundo es eso – reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. “
Pura Vida y Buena Vibra para vos Oli,
Con los ojos llenos de lágrimas y el corazón que explota de amor...
El Tío Juan
lunes, 11 de julio de 2011
La palabra es acción y el corazón el motor...
Hablaba con Migue y Naty, mis palabras los cruzaban como rayos, no tenía muy claro si estaba haciendo bien o mal. Me decían que se sentían estancados, que peleaban mucho, que sentían que giraban en círculos y que tener un hijo de por medio a veces dificulta las cosas. Trabajar todo el día, para la casa, el auto, los gastos, etc.
Yo desde mi ser utópico les hablaba de otra cosa, como si no me entendieron. les hablaba del amor, de cuidarse, de respetarse. Les quise plantear algo que los dejo pensando... Les marqué 2 puntos que para mi eran fundamentales:
- Nunca dejen de comunicarse...
- No traten de modificar al otro...
Migue un poco reacio a mis palabras seguía insistiendo con que la naturaleza del hombre es "cagarla", por más que uno intente y se esfuerce siempre va a terminar arruinando las cosas.
Me gusta pensar que uno tiene todos los días la posibilidad de modificar los patrones de conducta, de aprender de los errores, de no volver a salirse del camino.
Me voy del rincón que ocupábamos, paso por el baño, vuelvo a la ronda... Botella de aguardiente en mano, 3 chupitos servidos y después de darme un abrazo, Migue me dice, quizás el piropo más lindo y más sentido que alguien me haya dicho alguna vez... Ojalá que nuestro hijo sea como vos!! y a la cuenta de 3 y de un salud de por medio, hacemos fondo blanco.
Me volví a casa con la sensación de que estaba equivocado.. de que era demasiado utópico, que no todo es tan sencillo, menos si hay un hijo de por medio, si hay una historia atrás o si el tiempo para modificarlas pasó hace rato.
Me sentía contradictorio, con mi deja que fluya a cuestas.
Demasiada realidad para tanta idealización.
Vuelvo al otro día, casi sintiéndome culpable, no estaba seguro de lo que esa charla podía generar.
Le pregunto como habían terminado la noche, y me dice que tranquilo, que se tomaron un taxi, que llegaron como a las 7.
Parecía todo normal, mis palabras habían pasado de largo y no habían vuelto a hablar del tema.
Mientras tomabamos un Cuba en la puerta de la Cubanita, lo veo a Migue venir caminando, venía riéndose y todo colorado, casi con vergüenza. Abrazo y saludos de por medio, agarra a Naty de la mano y se la lleva a un costado. Algo me sonaba raro ya que él trabaja en otro bar como a 10 calles y estaba en horario laboral.
Al rato nos volvemos a saludar y se va.
Para mí sorpresa y la de Natalia, me cuenta que había venido a disculparse por una pelea que habían tenido en estos días, que la amaba mucho y que ella era el motor de su vida. Que los dos eran uno...
Hoy leía un libro que me traje en la mochila, "vagabundeando por el eje del mal", es la historia de un Argentino recorriendo a dedo el medio oriente, Irak, Irán, Afganistán, Siria, Turquía, etc.
Me quedé pensando en un párrafo que habla de la funciones que un viajero que escribe debe asumir.
"Como las abejas llevan el polen de flor en flor, nosotros debemos llevar las palabras de lucha en lucha, motivados más por el deseo de la coherencia que por ansiedad por ver los efectos inmediatos. Acaso nunca veamos las consecuencias de cada letra escrita, pero como la ley del Dharma asegura, todas las acciones tienen consecuencias en el resto del universo. Y la palabra escrita es acción.
Al terminar de escribir estas palabras pienso cuál es el límite entre utopía y realidad.
Quién es el loco y quién el cuerdo.
La palabra es acción y el corazón el motor..
Ojalá este mundo fuera un poquito más utópico.
Ojalá algún día todos podamos ser un poco más Idealistas.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a Surfearla...
Pura vida para todos
Yuyi
Yo desde mi ser utópico les hablaba de otra cosa, como si no me entendieron. les hablaba del amor, de cuidarse, de respetarse. Les quise plantear algo que los dejo pensando... Les marqué 2 puntos que para mi eran fundamentales:
- Nunca dejen de comunicarse...
- No traten de modificar al otro...
Migue un poco reacio a mis palabras seguía insistiendo con que la naturaleza del hombre es "cagarla", por más que uno intente y se esfuerce siempre va a terminar arruinando las cosas.
Me gusta pensar que uno tiene todos los días la posibilidad de modificar los patrones de conducta, de aprender de los errores, de no volver a salirse del camino.
Me voy del rincón que ocupábamos, paso por el baño, vuelvo a la ronda... Botella de aguardiente en mano, 3 chupitos servidos y después de darme un abrazo, Migue me dice, quizás el piropo más lindo y más sentido que alguien me haya dicho alguna vez... Ojalá que nuestro hijo sea como vos!! y a la cuenta de 3 y de un salud de por medio, hacemos fondo blanco.
Me volví a casa con la sensación de que estaba equivocado.. de que era demasiado utópico, que no todo es tan sencillo, menos si hay un hijo de por medio, si hay una historia atrás o si el tiempo para modificarlas pasó hace rato.
Me sentía contradictorio, con mi deja que fluya a cuestas.
Demasiada realidad para tanta idealización.
Vuelvo al otro día, casi sintiéndome culpable, no estaba seguro de lo que esa charla podía generar.
Le pregunto como habían terminado la noche, y me dice que tranquilo, que se tomaron un taxi, que llegaron como a las 7.
Parecía todo normal, mis palabras habían pasado de largo y no habían vuelto a hablar del tema.
Mientras tomabamos un Cuba en la puerta de la Cubanita, lo veo a Migue venir caminando, venía riéndose y todo colorado, casi con vergüenza. Abrazo y saludos de por medio, agarra a Naty de la mano y se la lleva a un costado. Algo me sonaba raro ya que él trabaja en otro bar como a 10 calles y estaba en horario laboral.
Al rato nos volvemos a saludar y se va.
Para mí sorpresa y la de Natalia, me cuenta que había venido a disculparse por una pelea que habían tenido en estos días, que la amaba mucho y que ella era el motor de su vida. Que los dos eran uno...
Hoy leía un libro que me traje en la mochila, "vagabundeando por el eje del mal", es la historia de un Argentino recorriendo a dedo el medio oriente, Irak, Irán, Afganistán, Siria, Turquía, etc.
Me quedé pensando en un párrafo que habla de la funciones que un viajero que escribe debe asumir.
"Como las abejas llevan el polen de flor en flor, nosotros debemos llevar las palabras de lucha en lucha, motivados más por el deseo de la coherencia que por ansiedad por ver los efectos inmediatos. Acaso nunca veamos las consecuencias de cada letra escrita, pero como la ley del Dharma asegura, todas las acciones tienen consecuencias en el resto del universo. Y la palabra escrita es acción.
Al terminar de escribir estas palabras pienso cuál es el límite entre utopía y realidad.
Quién es el loco y quién el cuerdo.
La palabra es acción y el corazón el motor..
Ojalá este mundo fuera un poquito más utópico.
Ojalá algún día todos podamos ser un poco más Idealistas.
Abrazos para todos y cada uno
Subansé a la Ola y a Surfearla...
Pura vida para todos
Yuyi
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